La Mansión, un conglomerado de edificaciones en estado ruinoso de magnitudes considerables ubicada en la vía a San Luis está en manos de la Superintendencia de Sociedades entidad que se encarga de la liquidación judicial de la Sociedad Inversiones y Construcciones Condominios La Mansión. No es cierto que esta propiedad esté bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Estupefacientes, porque el problema que enfrenta no es de ninguna manera por dineros del narcotráfico sino por un embargo que debe hacerse efectivo y que por el largo tiempo que ha tomado ese proceso las construcciones se dañaron y todo quedó como si fuera ‘tierra de nadie’.
Las personas que habitan en algunos de los bloques en los que aún se puede residir, no son desplazadas, son trabajadores que debieron quedarse para luchar por el pago de la liquidación con todas las garantías laborales. Ha pasado tanto tiempo que estos trabajadores vieron crecer sus hijos y nietos por lo que ya pasan de 20 las personas que allí habitan.
Algunas publicaciones que dieron cuanta, erróneamente, de que se trataban de personas en estado de desplazamiento y que ese terreno no tenía dueño o al menos que estaba en poder de la DNE, provocó que vándalos llegaran hasta el lugar para hurtar las pocas cosas de valor que aún quedan y además procedieron a prender fuego en dos de los bloques.
Los trabajadores que habitan allí se sienten en peligro y amenazados por quienes quieren cometer vandalismo y que ingresan a la propiedad en las horas de la noche, especialmente. La Policía ha estado pendiente para garantizar la seguridad de quienes residen en ese lugar.
Historia
El condominio La Mansión tiene aproximadamente 28 años de estar en construcción y no se pudo completar la obra por los efectos de un embargo. Era un proyecto de 21 módulos, cada uno de entre 8 y 10 apartamentos pero por falta de dinero se quedó sin terminar.
El propietario de 35 apartamentos apoyó el proyecto con un préstamo de siete mil millones de pesos, pero ese dinero no lo invirtieron para terminar el proyecto, según relata el depositario del gigantesco inmueble, Alfredo Castro Vergara.
Al no inyectarse los recursos la obra se quedó estática y el prestamista demandó, ganó y embargó toda la propiedad.
Ese es el motivo por el cual La Mansión nunca fue terminada y empezó con la ruina que hoy todavía se evidencia.
Ahora la Superintendencia de Sociedades tiene a la venta toda la propiedad para devolver el dinero a quienes invirtieron y además para pagar a los trabajadores que habitan en el sitio a la espera de que se les liquide sus salarios y prestaciones de ley.
El maestro de obra
Alfredo Castro Vergara, llegó a trabajar como maestro de obra a La Mansión hace 21 años, al servicio de Alfredo Fandiño, dueño del proyecto. A los cinco años de estar laborando el proyecto fue embargado y entonces Castro fue nombrado depositario hasta la fecha.
Al principio funcionó y se vendió el Plan Compartido y la gente llegaba porque era un sitio muy agradable, era uno de los mejores proyectos de San Andrés. Era muy apetecido porque se puso en funcionamiento las piscinas, luces, jardines, pero al poco tiempo todo terminó, por falta de inversión.
“Yo he seguido aquí y no sé si los que compren o quién pero sigo esperando que me cancelen mis dineros. Cuando eso suceda todo el mundo para afuera y los que vengan sabrán que hacer”, dijo el señor Castro.
















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