Casyp los hizo renunciar y los dejaron cesantes, entre ellos mujeres cabeza de familia. Cuando la operación del aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla de San Andrés estaba bajo la responsabilidad de Casyp, en total, contando a los aeronáuticos especializados en Providencia eran 40 bomberos por requerimiento de la Aeronáutica Civil que exigía ese número mínimo de expertos, sin embargo al retirarse Casyp, la Aerocivil contrató a la mitad contraviniendo sus propias reglas e imposiciones. Además desvincularon a una mujer en estado de embarazo a quien debían pagar todo lo que ordena la ley y además dejarla en su cargo, pero no, ahora está desempleada, apoyada por sus padres que deben velar por ella y su hija de cinco meses.
La situación de estas personas es crítica, a pesar de ser especialistas en su oficio, no pueden acceder a un trabajo digno y han tenido que recurrir al mototaxismo o cualquier trabajo eventual que consigan, mientras la Aerocivil les ha mantenido la promesa de darles el empleo en que se han especializado, pero ha pasado un año y no se ha cumplido el ofrecimiento.
El 18 de febrero de 2015 fue la retoma del aeropuerto por parte de la Aerocivil y estos trabajadores estaban convencidos de que todo mejoraría para ellos, o al menos guardaban la esperanza de seguir laborando sin ningún cambio. Pero no fue así. Llegó la Aerocivil y decidió hacer recorte de personal.
A María Espitia no le responden por el reintegro
María Espitia, cuenta su historia: “Nosotros estábamos vinculados con Casyp y al hacer entrega a la aeronáutica nos dijeron que teníamos que desvincularnos para que quedáramos en la nueva empresa. Nos aseguraron que no iban tocar la nómina que tenía Casyp y todos firmamos una terminación de contrato por mutuo acuerdo pero nos incumplieron y quedamos muchos por fuera.
Yo estaba embarazada y viaje a Bogotá a notificar mi estado, presenté las pruebas, la ecografía, las semanas de embarazo, el examen d sangre y todo se cumplió pero dijeron que ellos ya no tenían nada que ver en eso.
Entonces demande y hasta el momento solo me pagaron la licencia de maternidad, pero no cumplieron con lo más importante que es el reintegro y de acuerdo con la ley no se pueden retirar de un empleo a las mujeres embarazadas. La justificación fue que la empresa estaba en liquidación. Estamos a la espera y nos han hablado de una posible contratación pero hasta el momento no hay nada”.
Los padres la han apoyado porque María permanece desempleada a pesar de tener licencia como bombero aeronáutico. El curso le costó cuatro millones 800 mil pesos, Casyp lo financió y están legítimamente aptos para desempeñarse en cualquier aeropuerto del país.
Rafael Rodríguez, bombero aeronáutico especializado
A Rafael le llama la atención que nadie responda por una liquidación masiva de personal a pesar de que una de las funcionarias retiradas estaba embarazada.
“Quedamos a la expectativa de que nos iban a nombrar pero no nos dan ninguna respuesta, solo esperamos. La situación de nosotros es muy complicada porque no hemos conseguido trabajo por ninguna parte. Teníamos trabajo con Casyp y llegó el gobierno, que es la Aeronáutica Civil y nos deja sin trabajo, sin ninguna explicación, simplemente dijeron que esperáramos al nuevo nombramiento. Hay expectativas de que nos van a nombrar por la Aerocivil, no importa que sea en el interior pero la respuesta constante es que “hay que esperar”, asegura Rafael.
Estas personas esperaban que con el cambio de gobierno y después de cumplida la ley de garantías se les nombrara pero pasa el tiempo y nada.
“Nos tienen abandonados, no nos dicen nada”
En el momento de la retoma del aeropuerto la Aerocivil dejó a un grupo de nueve bomberos laborando dentro de la terminal con la figura de prestación de servicios, no como bomberos sino en otra áreas. Trabajaron hasta el 31 de diciembre de 2015 en el área administrativa del aeropuerto, también en el área de seguridad, pero de enero en adelante ya quedaron sin nada y por el contrario salieron cinco personas más que trabajaban con la Aerocivil.
De otra parte algunos de los bomberos especialistas, con mucha responsabilidad en la operación aeroportuaria ganaban cerca de cinco millones de pesos y con el nuevo contrato les redujeron el salario a dos millones cien mil pesos y tienen mayor responsabilidad porque hay menos personal, lo que les obliga a trabajar a doble jornada.
“Como bomberos aeronáuticos, preparados, con un curso especial, con la aprobación de todas las pruebas, no vemos la razón de que nos dejaran por fuera sabiendo que a Casyp la Aerocivil le exigía un número determinado de bomberos para que pudiera operar y ahora nos sacan sin justa causa, es decir que no nos contratan. Le pediríamos al presidente que nos ayude para que nos nombren, no importa si es para otra ciudad. Yo necesito trabajar, tengo una familia que sostener, una hija y mis padres que dependen de mí”, solicitó Rafael.

















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