
Los manglares son un ecosistema único, especial y vulnerable. Por ello, la UNESCO proclamó el 26 de julio de cada año como el “Día internacional de defensa del ecosistema de manglar” con el fin de concientizar a la comunidad mundial sobre su importancia.
Gracias a la biodiversidad que alberga, la protección que brinda a las zonas costeras, así como por la importancia económica y ambiental que representa para quienes viven en sectores aledaños, se ha considerado uno de los ecosistemas más productivos del planeta.
Con el propósito de unirse a esta conmemoración, este lunes 26 de julio, técnicos del grupo de educación ambiental de la Corporación Coralina, con el apoyo del Bafin, Anato y jóvenes del servicio social, realizarán una jornada de limpieza al manglar del Cove, acción con la que se espera recordar a los habitantes de las islas la importancia de los manglares. Son considerados uno de los ecosistemas estratégicos en el Archipiélago y conocidos como la salacuna o guardería porque provee refugio y alimento a miles de microorganismos y cientos de especies recién nacidas que requieren de protección para su desarrollo.
Según cifras de la Corporación ambiental, Coralina, el Old Point Regional Mangrove Park de San Andrés, es la mayor área de manglar en Seaflower, y cuenta con una gran riqueza y diversidad de flora y fauna que incluye peces, aves, crustáceos, moluscos y reptiles, entre otros. En la actualidad, gracias al esfuerzo de la entidad, este santuario de la biodiversidad se puede visitar.
La extensión de manglares en el Archipiélago alcanza una extensión de 208,01 hectáreas, de las cuales 148,31 se ubican en San Andrés y 59,70 hectáreas en Providencia y Santa Catalina. Seaflower cuenta con cuatro especies de mangles:
Rhizophora mangle, Mangle Rojo o Red Mangrove
Avicennia germinans, Mangle Negro o Black Mangrove
Laguncularia racemosa, Mangle Blanco o White Mangrove
Conocarpus erectus, Mangle Botón o Botton Wood Mangrove
En materia ambiental, el ecosistema manglar reduce el impacto de las mareas depositando barro y formando pantanos donde se fijan los organismos, sirve como estabilizador de la línea costera ayudando en el control de erosión y constituye una barrera natural de amortiguamiento que protege a las costas de marejadas y vientos huracanados a manera de cortina rompe vientos. También previene inundaciones y depura el aire que se desplaza hacia suelos agrícolas, al detener finas partículas de sal que acarrean las brisas marinas.
“Desde el punto de vista biológico, los manglares protegen gran cantidad de organismos en sus troncos, entre sus raíces o en el fango, como bacterias y hongos, que intervienen en la descomposición de materiales orgánicos y transformación de materiales tóxicos en azufre o sulfuro, purificando el agua que llega al mar. También favorecen la reproducción de innumerables especies marinas, que desovan en los estuarios y en algunos casos pasan algún periodo de su desarrollo en busca de alimentos y protección. Un 80% de las especies marinas dependen del ecosistema de manglar para subsistir, por lo que la destrucción de estos incide en la disminución de la pesca” (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2019).
















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