
Abelardo de la Espriella completó su primer mes como presidente de Colombia con una agenda marcada por la seguridad, la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto, decisiones económicas y una serie de medidas que han confirmado el giro político prometido durante su campaña.
El mandatario asumió el poder el pasado 7 de agosto con un discurso centrado en el orden, la autoridad y la lucha frontal contra las estructuras criminales. En sus primeros 30 días, esa promesa se convirtió en una ofensiva militar y policial contra grupos armados y organizaciones ilegales.
Entre el 7 de agosto y el 6 de septiembre, las autoridades reportaron 1.030 afectaciones a estructuras ilegales, entre capturas, sometimientos y muertes durante operaciones de la Fuerza Pública. En total, se contabilizaron 916 capturas, además de más de 40 personas muertas en operaciones contra organizaciones criminales y grupos armados.
Uno de los episodios más polémicos ocurrió durante operaciones militares en la Amazonía, donde murieron 23 presuntos integrantes de un grupo armado, entre ellos seis menores de edad. Las imágenes difundidas posteriormente por el propio mandatario provocaron fuertes críticas de organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición.
La política de seguridad también estuvo acompañada por el cierre de tres mesas de diálogo con grupos ilegales y por la decisión de avanzar nuevamente hacia la aspersión aérea de cultivos de coca, bajo las condiciones establecidas por la justicia.
La muerte de ‘Bendito Menor’, uno de los golpes más importantes
El 4 de septiembre, la Policía confirmó la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, señalado como uno de los principales cabecillas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). El operativo se desarrolló en Riohacha, La Guajira, y fue coordinado por un comando especial de la Dijín y la Dipol. Junto a Pérez Toncel murieron su pareja, alias ‘Bebecita’, y otros dos integrantes de su estructura.
La operación tuvo un significado particular para el Gobierno: ‘Bendito Menor’ estaba entre los objetivos prioritarios de la estrategia de seguridad de De la Espriella, quien durante la campaña había prometido perseguir a los principales jefes de las organizaciones criminales. Su muerte se produjo antes de que el mandatario completara su primer mes en la Casa de Nariño.
El propio presidente se desplazó a Riohacha y presentó públicamente el resultado del operativo, calificando a Pérez Toncel como un “narcoterrorista” y advirtiendo a otros integrantes de organizaciones criminales que quienes no se sometieran enfrentarían el mismo destino. La manera en que el mandatario exhibió los cuerpos generó además una fuerte controversia por el tratamiento de los cadáveres como parte de su comunicación política.
El caso cobró una segunda dimensión después del entierro de ‘Bendito Menor’ en Riohacha, donde se registraron disparos al aire, presencia de hombres armados y narcocorridos. Las imágenes provocaron una nueva reacción del presidente, quien cuestionó la llamada “cultura de la ilegalidad” y anunció una ofensiva contra quienes continúan exaltando a figuras del crimen organizado.
Para la noticia del primer mes, yo destacaría como los cinco grandes acontecimientos: el terremoto del Chocó, la ofensiva militar y los bombardeos, la muerte de Bendito Menor, el giro de política exterior hacia EE. UU. e Israel y el levantamiento de la suspensión al porte de armas. Eso da una imagen mucho más completa del primer mes.
El terremoto que cambió los primeros días
Apenas tres días después de su posesión, el Gobierno tuvo que enfrentar una de las mayores emergencias naturales recientes del país: un terremoto de magnitud 7,4 que golpeó especialmente al Chocó y dejó alrededor de 300 muertos, además de graves daños materiales.
La emergencia obligó al nuevo Gobierno a concentrar buena parte de su primer mes en la atención y reconstrucción de las zonas afectadas.
De la Espriella anunció posteriormente un ambicioso programa de reconstrucción para el Chocó, bautizado como “Plan Marshall”, que contempla inversiones en infraestructura, vías, aeropuerto, educación, emprendimiento y turismo, con participación del sector privado. Entre las propuestas está también la construcción de un corredor interoceánico que conectaría el Pacífico chocoano con Urabá.
Economía y primeras decisiones administrativas
En materia económica, uno de los principales anuncios fue la presentación del proyecto de presupuesto para 2027 por $634,9 billones, mientras el Gobierno planteó un recorte de $21,9 billones al gasto de 2026. Del presupuesto propuesto, $155,4 billones estarían destinados al servicio de la deuda y $86,9 billones a inversión.
Durante sus primeros 15 días, el Gobierno también anunció la reactivación de las exportaciones de carbón hacia Israel, modificaciones en la representación estatal en juntas directivas de cámaras de comercio y un plan de choque para ProColombia con el objetivo de reducir burocracia y optimizar recursos.
En el primer mes, además, De la Espriella sancionó 11 leyes aprobadas por el Congreso, relacionadas con asuntos como educación, cultura, comercio, movilidad, protección animal y sanciones frente a conductas irregulares.
Una nueva relación con Estados Unidos
La política exterior también comenzó a tomar forma. El Gobierno de De la Espriella ha buscado fortalecer la relación con Washington alrededor de la lucha contra el narcotráfico, la seguridad y el comercio.
Este 8 de septiembre, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, llegó a Colombia y se reunió con el mandatario. Entre los asuntos tratados estuvieron la lucha contra las organizaciones narcotraficantes y la situación económica derivada del terremoto. De la Espriella también pidió a Estados Unidos suspender los aranceles del 12,5 % que afectan productos colombianos.
Porte de armas: otra promesa de campaña
En el cierre de su primer mes, el Gobierno anunció una de sus decisiones más controversiales: mediante el Decreto 1368, levantó la suspensión general que desde 2015 impedía el porte de armas de fuego a ciudadanos con permisos vigentes.
La medida permite nuevamente el porte a aproximadamente 700.000 personas que cuentan con salvoconductos activos, aunque mantiene los requisitos legales y excluye a quienes tengan permisos vencidos, suspendidos o revocados.
Un Gobierno de comunicación centralizada
El primer mes también ha estado marcado por el particular estilo comunicativo del nuevo presidente. La Casa de Nariño ha centralizado buena parte de las comunicaciones oficiales y ha restringido las intervenciones públicas de otros funcionarios.
Según documentos conocidos por medios de comunicación, se establecieron instrucciones para que el presidente concentre las principales declaraciones del Gobierno y para limitar el uso de cuentas personales de funcionarios en asuntos oficiales. La estrategia ha despertado críticas de sectores que consideran que podría afectar el acceso de la prensa a la información pública.
Un balance todavía abierto
A un mes de haber llegado a la Casa de Nariño, De la Espriella ha dejado claro que su Gobierno pretende diferenciarse de la administración de Gustavo Petro mediante una política de mano dura contra los grupos armados, mayor cercanía con el sector privado y un giro en la relación con Estados Unidos.
Sin embargo, todavía es demasiado pronto para determinar si sus principales promesas producirán resultados sostenibles. El Gobierno enfrenta una economía con una inflación anual de 6,24 % en agosto, por encima del rango objetivo del Banco de la República, además de un complejo panorama fiscal y un Congreso en el que tendrá que construir alianzas para sacar adelante su agenda.
El primer mes, en definitiva, ha sido más una declaración de intenciones que un balance definitivo de resultados: De la Espriella llegó prometiendo autoridad y cambio, y sus primeras semanas han estado marcadas precisamente por esas dos palabras.















Por