Los privilegios siguen siendo la característica de la clase política que gobierna en la Casa de Nariño y legisla en el Capitolio, pero gravan a todos los colombianos con más impuestos.
Este gasto se convierte en un asunto escandaloso por que el nuevo gobierno de Gustavo Petro Urrego se vendió en campaña y aún lo hace hoy, como el Gobierno que llegó a cambiar todas las anteriores prácticas que se consideraban ostentosas y corruptas, pero por lo visto la idea es continuar con lo mismo, gastando a manos llenas los dineros que tributan los colombianos, mientras de manera paralela y simultánea le engancha nuevos tributos al pueblo.
Es inmoral que mientras el Gobierno nos dice que se sube la gasolina por que el Fondo de Estabilización de Petróleos está desfinanciado y nos gravan con una nueva Reforma Tributaria, no hagan austeridad en el gasto, recorten privilegios, sueldos astronómicos, gastos suntuosos sino que graven toda suerte de tributos a los colombianos.
Realmente no se ve un cambio de conducta en los inquilinos de Palacio de Nariño.




















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