Hace una semana el semanario El Extra publicó un informe titulado El Cocal quiere escuchar su pick up y en el que el propietario de uno de estos aparatos ruidosos reclamaba su derecho a que él pudiera utilizar su equipo como medio de trabajo y generador de entretenimiento, justo en la zona donde la noche del domingo se generó la balacera que dejó dos personas muertas, una de ellas una mujer trabajadora que nada tenía que ver con el asunto de la disputa entre pandillas de barrios en confrontación.
Incluso, el propietario del referido pick up denunciaba acoso de la Policía, que ahora plantea una pregunta sobre quien responde por esas muertes que se generan alrededor de los pick ups cuando se rechaza toda acción de la autoridad encaminada a poner orden.
En ese entonces, Alexander Zúñiga Díaz, quien funge como propietario de un pickup casero y residente en el barrio ‘El Cocal’ de ésta isla, en entrevista con ésta redacción dijo sentirse acosado por la Policía Nacional, por el solo hecho de ser propietario de dicha máquina musical:
“Los demás pickups tocan y nadie los toca, entiendo entonces que la cosa es solamente conmigo, periódicamente me están mandando todo el ‘Comando Antidisturbios’ a mi residencia y sin motivo alguno, usted podrá observar -como lo demuestran las fotografías- me parquean tres grandes camiones frente a la casa todos los fines de semana por lo que me siento acosado, no puedo ni siquiera salir a pasear con mi novia porque la orden es que me requisen donde me vean, y eso yo no lo he podido entender hasta ahora, es decir, como si yo fuera un delincuente, porque tanta maldad en mi contra. A cada momento me quitan la moto y me la guardan, esto me tiene cansado y hastiado por lo que recurro a éste medio a objeto de denunciar una situación que me parece irregular y en la que debería intervenir la Procuraduría. Tengo miedo, porque en la isla han pasado tantas cosas, y me vaya a ocurrir algo que se salga de control, y si a mí me llega a pasar algo, y entonces ¿quién responde? Mire, ellos, a mí, jamás han llegado de buenas maneras, de pronto llegar, por ejemplo, y decirme –Alexander apaga, o bájale al sonido porque la gente se está quejando mucho. Dígame si yo no voy a responderles con amabilidad. Claro que sí. Pero, ellos, no lo hacen así, ellos pretenden solucionarlo todo a las patadas. Ellos, deben entender que yo soy un ciudadano, y ellos son la autoridad y están es para poner la Ley y el órden y hacen todo lo contrario. ¿Dónde están las buenas maneras? Yo soy un hombre trabajador que laboro en una perfumería y me rebusco los fines de semana en mi casa poniendo música y vendiendo las cervezas, las vecinas ponen la venta de frito y todos nos rebuscamos con el pickup, debajo de una carpa la gente baila y se entretiene a partir de las dos de la tarde hasta las 8:30 de la noche. Cuando termina la música, todo se barre, todo se limpia, todo queda reluciente, y como estaba, normal. Jamás hemos tenido un problema como los que se han presentado con otras máquinas en otros sectores, por el contrario, todos somos vecinos y nos cuidamos de que nada malo suceda.”


















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