
El día de ayer en la noche se conoció la muerte del Coronel de la policía Oscar Davila, quien trabajaba para la presidencia de la República y quien estuvo involucrado en el caso del poligrafo y las chuzadas ilegales a la exniñera de Laura Sarabia, jefa de gabinete de Gustavo Petro. El Coronel días atrás se había puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación para contar la verdad sobre el caso que involucraba a altos funcionarios de la presidencia, como el mismo Davila lo expresa en su carta. Sin embargo, ayer en extrañas circunstancias murió antes de contar su verdad, tal y como “la monita retrechera”, quien murió sin contar todos los secretos del escándalo que ensuciaba la presidencia de Ernesto Samper y le quitaba legitimidad.

ESTE ES EL CASO DE LA MONITA RETRECHERA:

En agosto de 1995 se publicó en SEMANA un diálogo entre Elizabeth Montoya, esposa del presunto narcotraficante Jesús Amado Sarria, y el presidente Ernesto Samper. La ‘Monita’, como la llamaba Samper en esa conversación en la que supuestamente le ofrecía contactos para recaudar dineros para su campaña, se convirtió desde entonces en un símbolo del proceso 8.000. Particulamente después de su asesinato en enero del 95.
Del diálogo se podía deducir que la mujer orquestó una colecta para contribuir a la campaña. En medio de la conversación y ante la reticencia de la interlocutora para reunirse con el candidato en Bogotá, salió a flote la expresión con que se conoció al enigmático personaje. “No sea tan retrechera monita, no sea así de remilgada”, expresó Samper, y “La monita retrechera”, como se le identificó desde entonces, se volvió acertijo para descifrar secretos ocultos en una campaña electoral que careció de filtros y, en cambio, dejó un reguero de sospechas.
El Presidente negó cualquier relación con la ‘Monita’ pero el 10 de junio de 1996 Fernando Botero aportó una foto en la que Samper aparece junto con Elizabeth Montoya, Jesús Amado Sarria y Fernando Espinosa en una reunión social. Samper aseguró que era un montaje, pero la foto revivió el escándalo relacionado con la financiación de su campaña.
Asesinato
La tarde del 1 de febrero de 1996, como hacía varios meses, y siguiendo una costumbre de años de realizar ritos de santería, la «monita retrechera» llegó a un edificio al norte de Bogotá donde se encontraría con dos jóvenes cubanos expertos en brujería, para que la protegieran. Tenía 46 años de edad y llegó sola. Unos sicarios irrumpieron en el apartamento y dispararon 14 balas de una subametralladora cuando corría a esconderse.
La asesinaron siete meses después de las declaraciones de Medina, y un mes después del arresto de su esposo Sarria por enriquecimiento ilícito y narcotráfico. En su momento se pensó que fue un complot entre narcotraficantes y miembros del partido Liberal para ocultar la financiaciones ilegales de Samper. Pero el liquidado Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) mostró otra versión.
Según sus investigaciones, el autor intelectual del crimen fue el narcotraficante Orlando Sánchez Cristancho, alias el «hombre del overol», y el motivo: un robo o librarse de una deuda de 11 millones de dólares. Para ello se había aliado con el expolicía Guillermo Pérez, otros empresarios y hasta funcionarios del Gobierno. Una juez luego desestimó las razones del crimen y resurgió la hipótesis del complot. Hasta hoy no hay certeza de qué fue lo que ocurrió, pero Elizabeth nunca testificó.
Tomado de Semana e Infobae













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