Los controles sanitarios para detectar el primer caso en el país fallaron. El profesor del colegio Monseñor Francisco Beckmann tuvo contacto con un viajero enfermo entre el 14 y el 15 de febrero.
Eliana Morales Gil
Juan Pino, ministro de Seguridad Pública; y Nadja Porcell, directora general del Ministerio de Salud. Agustín Herrera
Ya no hay dudas. El nuevo coronavirus llegó al país antes de la fiesta del panameño: los carnavales –del 21 al 26 de febrero– y, como se sospechaba, la muerte de Norato González –el 8 de marzo–, director del colegio Monseñor Francisco Beckmann, es una de las piezas clave de este rompecabezas.
Juan Pino, ministro de Seguridad Pública, dio a conocer ayer detalles de la “trazabilidad” del virus. Informó que antes del 21 de febrero, fecha en que se celebró un consejo académico en el Beckmann, González tuvo contacto con otro profesor del plantel, que poco antes había estado en Europa. Aquel profesor visitó España, Alemania, Croacia, Francia e Inglaterra. No se precisó la fecha exacta del viaje.
La llegada de este virus al Itsmo obliga a las autoridades de migración colombianas a incrementar los controles migratorios sanitarios en el aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, a donde llega todos los días un vuelo directo desde el aeropuerto de Tocumen de ciudad de Panamá, a efectos de evitar que por esa vía pueda llegar más rápido el contagio a los habitantes del territorio insular.
















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