Por segunda vez consecutiva la sociedad sanandresana le ha dado una categórica lección a la Casa política Gallardo, de que su abuso de poder y la danza de sus millones no está por encima del poder soberano del pueblo que endereza con votos lo que éstos tuercen con dinero e influencia política en la capital de la República.
La Casa Gallardo acostumbrada a enderezar con influencias parlamentarias y sus millonarios fardos todos sus deshonestos comportamientos, arreglando avales por firmas espurias con las que inscriben sus candidaturas, revocando fallos disciplinarios que han probado la corrupción administrativa en los que se han visto envueltos, o investigaciones penales por hechos venales, creyó que su forma tramposa de hacer política desde la quema de la intendencia hasta nuestros días, iba a ser tolerado y permitido de manera eterna por las gentes de las islas.
Pero con lo que no contó el Clan Gallardo fue con la capacidad de la sociedad de las islas de sacudirse de la maldición que parece haberle caído por entregarse a una colectividad tramposa y deshonesta que ha hecho de estas islas su fortín de enriquecimiento rápido mientras la comunidad permanece estancada en su subdesarrollo.
A la Casa Gallardo los votantes de las islas le han hecho morder el polvo de la derrota de manera consecutiva en los últimos cuatro años de manera vergonzante. Más que la candidata Susanie Davis Bryan que es el instrumento usado para perpetuarse en el poder, quien ha pedido de manera apabullante ha sido la Casa Gallardo.
Hace cuatro años, el 30 de octubre de 2011, la entonces candidata a Gobernación, Aury Socorro Guerrero Bowie cuando se enfrentó a la Casa Gallardo obtuvo 14,269 para un 61.01% de los votos aptos en representación del Partido Liberal Colombiano, y Susanie Davis Bryan obtuvo 8,422 correspondiente a un 36.01% del Movimiento de Integración Regional IR, y el Voto en Blanco un total de 696 equivalente al 2.97%.
Este año Susanie Davis Bryan a duras penas obtuvo un total de 5.286 sufragios, es decir 3.136 votos menos que los logrados cuatro años atrás, con lo cual queda evidenciado el progresivo declive de esta candidata y su casa política.
Y con los resultados del pasado domingo tanto la candidata como el Movimiento Integración Regional, IR ha demostrado que pierde con cualquiera que lo enfrente. Davis Bryan solo le ha ganado en los últimos años a Carlos Archbold Cerón, a quien le arrebató la elección con unos cuantos votos en el año 2003.
Pero de ahí en adelante la han avergonzado Aury Guerrero Bowie que la aplastó en el 2011 con más de 5.847 votos de diferencia, y ahora la avergüenzan Everth Hawkins que la superó como tercería y Jorge Méndez y Ronald Housni que de lejos la dejaron rezagada en la pelea por la Gobernación de las Islas, con lo cual prácticamente le decretaron la “muerte” política.
Davis Bryan es en cierta forma víctima del Gallardismo y de su mentor Julio Gallardo que demuestra que solo cuando se trata de alguien que carga su apellido es que está dispuesto a ofrecer al máximo su ayuda económica o política para hacerlo ganador; del resto los demás tienen que buscar la forma de cómo llegar a la meta.
Pero más allá de los resultados obtenidos por Davis Bryan esta es la gran derrota de la Casa Gallardo en términos generales y de todas sus vertientes políticas en particular, llámense Integración Regional, Partido Conservador y Partido Verde.
Y lo es porque desde que comenzó la contienda electoral todo mundo daba por descontado que el único diputado elegido sin haberse dado las elecciones era Carlo Domingo Gallardo Rojas, hijo del parlamentario Julio Eugenio Gallardo Archbold, de quien todo mundo daba por hecho que por ser el hijo del propietario del partido, sería la mayor votación no solo de esa colectividad si no de la votación por esa corporación.
Pero no fue así y aun cuando se convirtió en diputado como quería, Carlo Domingo Gallardo Rojas obtuvo un modesto segundo lugar dentro de su colectividad obteniendo 604 votos y siendo superado por José Mitchell que logró 644 votos, mientras que Iván García, también de Integración Regional, hecho a pulso junto a Jorge Méndez Hernández con quien inició su carrera política y venido de barriadas, sin el abolengo ni la alcurnia de Gallardo ni la maquinaria del delfín del parlamentario, obtuvo 540 votos para un decoros tercer lugar en esa colectividad.
Sumado a esto, la ex esposa del parlamentario y madre del ahora novel diputado, abogada Ligia Rojas Lobo, tras quedarse como “propietaria” del Partido Verde, y aliada con el Movimiento Integración Regional para apoyar a Susanie Davis Bryan a la Gobernación, apenas obtuvo un muy pírrico tercer lugar dentro de su colectividad al sumar apenas 146 votos, mientras el candidato de Providencia, Osario Livingston Bernard logró 167 y el diputado Bradison Fernández mantuvo de lejos su curul con una muy aceptable votación de 898 sufragios.
Finalmente el tío del parlamentario, el diputado Julio César Gallardo Martínez, perdió su curul, dejando al Partido Conservador sin el asiento que se había ganado en la Asamblea Departamental, al obtener apenas 190 votos, y quien fue superado por Patrick Davis Bryan, el hermano de la candidata a Gobernación Susanie Davis Bryan, quien obtuvo 470 votos pero tampoco alcanzó a lograr la curul del segundo partido político más antiguo de Colombia.
De modo que por donde se le mire, la Casa Gallardo fue la gran derrotada de la contienda electoral del pasado domingo, y parte de esta derrota también le corresponde a los pastores de las iglesias que cambiaron el pulpito de la palabra de Dios para convertirlo en la tarima de los políticos terrenales.
Esta derrota que también se le atribuye a los pastores Ricardo y Alberto Gordon, la pastora Jaqueline Dimas y Stimpson Pomare entre otros, quienes abiertamente hicieron campaña para la ex gobernadora Susanie Davis Bryan demuestra que la iglesia metida en política no aglutina ni electores ni feligreses y por el contrario deslegitima su rol en la sociedad y genera desconfianza.
Hasta ahora la iglesia metida en la política de las islas apenas ha dado para elegir diputado a Octavio Mow, porque al pastor Alberto Gordon May lo hizo representante a la Cámara por las Islas el Partido Liberal Colombiano, no su iglesia. Esto ocurre quizás porque la misma feligresía se percata que los políticos van a sus templos a darse un baño de espiritualidad por pura necesidad política o por que siguen desconfiando de ellos, aun así se declaren conversos de sus pecados terrenales.

















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