La Universidad de Navarra, España publicó en el año 2021 un estudio denominado «La mentira como recurso político», en el cual advertí que la mentira cada vez tiene más protagonismo en los debates políticos. Se tilda de mentirosos a los adversarios, sin que estos últimos se quejen de sufrir un agravio. No ocurre lo mismo fuera del Parlamento, donde se la considera un insulto grave. Parece que en política, como en la guerra, todo vale. Esto es un síntoma de que la mentira se está trivializando y normalizando en la vida política. Es una situación muy preocupante, tanto por su permisivismo moral como porque atenta contra la democracia. Contrasta mucho con la importancia que se le daba a la sinceridad en los pueblos primitivos: quien mentía tenía «lengua partida», por lo que era considerado persona no fiable. Utilizar por sistema la mentira como arma y herramienta política denota, como mínimo, falta de imaginación y de argumentos.
Los motivos por los cuales se miente en política son para obtener un beneficio, para no aceptar una responsabilidad, para eludir una tarea, para no asumir una verdad, para tener notoriedad. Detrás de la mentira se esconde la compulsión a sobresalir.
Existe una ‘mentira emocional’ denominada posverdad que cada día tiene más presencia social y política. En 2016, el diccionario de Oxford reconoció ese término como la palabra del año, por el amplio uso que se le estaba dando en el ámbito político. La posverdad es la distorsión de una realidad en la que los hechos objetivos pesan menos que la apelación a las emociones personales. Muchas personas dicen «yo siento» en lugar de «yo pienso»; también «siento que eso es verdad». Para algunos autores, lo que mejor caracteriza a la posverdad es el desprecio de la verdad. Ello crea un vacío que está condenado a llenarse con fábulas.
Un claro ejemplo de esta herramienta política es el promovido por la plataforma nacional del movimiento Colombia Humana de Gustavo Petro que utiliza las redes sociales para promover esta estrategia engañosa posicionando hashtags y narrativas que viralicen los discursos políticos del Gobierno usando falsedades o información descontextaulizada.

















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