Sobre el rechazo de varios líderes raizales a su condición de nacionales colombianos. El pasado viernes en las afueras del Coral Palace mientras el presidente Juan Manuel Santos Calderón intentaba hacer un pronunciamiento tras las reuniones con líderes sociales y autoridades gubernamentales de la región tras la nueva derrota sufrida en La Haya frente a las demandas limítrofes de Nicaragua, en medio de los abucheos contra el jefe de Estado, surgió un pequeño rifirrafe entre raizales.
El enfrentamiento entre ciudadanos raizales que reniegan de su nacionalidad colombiana y de otros que la defienden, dejo sobre el tapete el debate de la renuncia a la nacionalidad de quienes legítimamente así lo deseen.
Mientras que Chalito Walters, un polémico activista político de Integración Regional defendía su condición de colombiano con gran vehemencia, recibía rechifla de otros de sus paisanos que incluso lo insultaron por esa declaración, al tiempo que negaban ser o sentirse colombianos.
Frente a esa situación, algunas personas recordaron que la renuncia a la nacionalidad colombiana es una opción que trae la Ley 43 de 1993, reglamentada por el Decreto 1067 de 2015 y modificada por la Ley 962 de 2005, los nacionales colombianos tendrán derecho a renunciar a su nacionalidad, la cual se producirá mediante manifestación escrita presentada ante el Ministerio de Relaciones Exteriores o las Oficinas Consulares de Colombia, con el lleno de los requisitos contemplados en la legislación vigente, conforme con lo cual se extenderá un “Acta de Renuncia”, en la que consta que el nacional colombiano ha renunciado a su nacionalidad. Incluso en la página oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores se puede adelantar el procedimiento en línea, siguiendo unas instrucciones que están detalladas claramente.
















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