Nuestras Fuerzas Armadas están en la olla. Petro les recortó el presupuesto, las desfinanció, como parte de su plan para amarrarles las manos y hacerlas ineficaces. Se trata de una venganza para destruirlas moralmente y económicamente. Y que les da una ventaja crítica y peligrosa a los criminales que están millonarios.
Vamos a optimizar y a reorganizar el gasto del dinero para garantizar la seguridad y el bienestar de nuestros soldados y policías. Sé que los empresarios están listos a hacer un sacrificio más para ayudar con un aporte extraordinario, con tal de que Colombia retome la senda de seguridad. Eso sí, a los bandidos les vamos a quitar toda la plata del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión “legalizada”. Las estructuras de lavado de activos serán desvertebradas y los corruptos quedarán en los rines. Toda esa plata se va a la seguridad y a los más pobres.



















Por