El nivel de incompetencia que en la última década ha exhibido el Departamento que permitió la devolución de 20 mil millones de pesos de Regalías que la Nación destinó para la recuperación de playas ha sido el gran culpable de que hoy dia tengamos el mar en las carreteras y alamedas peatonales tanto al sur como al norte de San Andrés.
Desde la Gobernación del Departamento (Gobierno de Aury Guerrero Bowie, Ronald Housni Jaller y sus reemplazos temporales) pasando por la entidad ambiental, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, Anla, Invemar, Dimar, Universidad del Norte, han dilatado en casi una década de estudios, la solución definitiva al problema, mientras el embate de las olas, se come las costas y litorales.
Mas allá de los naturales ciclos ambientales, temporadas de vientos alisios, alteraciones climáticas, mar de leva, frentes fríos, dinámica de arenas, etc, la pasividad institucional ha sido la gran responsable de la hecatombe que hoy viven las costas y playas de San Andres afectando la infraestructura vial, negocios turísticos y viviendas familiares, y lo peor de todo es que el dinero destinado para tal propósito parece haberse evaporado.
De nada ha servido no solo el acabose de las playas si no las órdenes judiciales de los Tribunales regionales y nacionales que le impusieron la perentoria obligación de reconstruir los espolones que en la década de los ochenta y noventa, tanto sirvieron para contener la arena y conservar las playas de la isla.
Hay un NUEVO COMIENZO tanto en el Coral Palace como en Coralina, y la confianza es que estas nuevas administraciones destraben estos procesos, recuperen los dineros y ejecuten las obras necesarias sin mayores dilaciones para evitar mayor afectación a las comunidades y a los ambientes naturales mas preciados y apetecidos del Archipiélago como sus playas.


















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