Por: Carlos Zota Jiménez.
A las 2 de la mañana del jueves 24 de Septiembre mientras Cali dormía, 1.200 hombres de Policía y Ejército se tomaron el centro de la ciudad.
Fue la Operación Iron, planeada durante 20 días y ejecutada en 6 comunas, 15 barrios, 24 microterritorios. 83 órdenes de captura, 101 allanamientos. El foco de la acción fueron los barrios El Calvario, San Pascual y Sucre, la olla histórica de Cali, a pocas cuadras de la Gobernación y la Alcaldía.
Balance: 80 capturas, 7 estructuras desmanteladas – Los de la Luna, Los Pascua, Los del Hueco, Los Buitres – 4 armas, una granada, 118 cartuchos, 6,5 kilos de droga.
Y la imagen que pretendía espectacularidad: el Presidente Abelardo De la Espriella recorriendo El Calvario a pie, de madrugada, con pustola al cinto, diciendo “vamos a recuperar el centro de Cali, que está tomado por las ollas”. Al lado, el alcalde Alejandro Eder: “El centro no puede estar en manos del crimen”.
Aquí hay que aclarar una confusión que muchos tienen.
*No, no se necesitaba al Presidente para hacerla. Legalmente el alcalde la podía hacer solo.*
La Constitución es clara. Artículo 315 numeral 2 versa: “El alcalde es la primera autoridad de policía del municipio. La Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que le imparta el alcalde”. Eso significa que Eder es la primera autoridad de policía administrativa en Cali y le puede ordenar a su comandante que intervenga El Calvario y los otros barrios cuando quiera.
Pero ser primera autoridad de policía no es ser comandante del Ejército. El Ejército no depende del alcalde. Ni la Policía en su línea de mando nacional.
La Gobernadora del Valle tampoco es la jefa máxima de Policía y Ejército en el departamento. La Constitución dice que el gobernador es agente del Presidente para el orden público y ejecuta sus instrucciones. Coordina, pero no comanda.
El único jefe supremo de las Fuerzas Armadas y jefe superior de la Policía es el Presidente de la República. Artículo 189 de la Constitución.
Entonces, ¿por qué fue el Presidente si el alcalde podía hacerlo solo? Por tres razones prácticas, no legales:
Primero, recursos. El alcalde tiene Policía, pero no tiene Ejército, ni 83 fiscales para órdenes simultáneas, ni bienes de la SAE. Para mover 1.200 uniformados de varias fuerzas necesita al Ministro de Defensa y al Presidente.
Segundo, dimensión. El Calvario no es un problema de un barrio. Es microtráfico y extorsión que va más allá de Cali y lleva 20 años tomado. Ninguna administración lo había intervenido a fondo porque aparentemente requería inteligencia nacional.
Tercero, mensaje. Después del sismo del 10 de agosto, con 154 muertos solo en Cali y 20.000 familias aún fuera de casa, el gobierno quería mostrar que “el Estado intenta recuperar el centro cuadra por cuadra”.
Y aquí entra el tema de cultura ciudadana.
De nada sirve sacar la olla si al día siguiente el andén liberado vuelve a ser ocupado por abandonados socialmente habitantes de la calle, continua el parqueadero de motos y el basurero. El desorden que representa esta descripción es el camuflaje perfecto para que la olla vuelva a funcionar. Donde todo es desorden, nada llama la atención.
Por eso Iron era necesaria, pero no suficiente. Atacó el síntoma más grave; el delito, pero no la enfermedad: la idea de que el desorden es lo normal.
Si el Estado solo aparece de madrugada con casco, fusil y pistola, pero no llega a las 3 de la tarde del día siguiente para arreglar el andén, poner bolardos, controlar la basura con horario y atender a los habitantes de calle sumidos en las drogas, el ciudadano y comerciante vuelven a pensar: “si la Alcaldía no cuida y soluciona, ¿por qué voy a hacerlo yo?”.
Tres ideas para que Iron no sea solo un show con el presidente a bordo:
Primera: Cada acera liberada necesita un pacto de cuadra: bolardos para que no se suban los vehículos, iluminación potente, aseo con horario fijo de calles, andenes y basura. Un jíbaro no vende donde no se puede parar una moto.
Segunda: La pistola al cinto no reemplaza al diseño. El símbolo es notable, pero el bolardo sí evita que vuelva la moto al andén. Es la pedagogía en territorio que genera credibilidad, consciencia.
Tercera: Que las casas intervenidas no queden abandonadas o como lotes vacíos. El Ministro dijo que se devolverán a los caleños. Que se devuelvan los espacios con control de gestión, no vacíos para que vuelva el consumo y la olla.
El alcalde siempre pudo intervenir El Calvario. Lo que nunca se había hecho era con tanta contundencia. La pregunta no es si Iron funcionó en capturas. Es si en los próximos tres meses podremos caminar por El Calvario sin bajarnos del andén, sin basuras, sin consumidores y sin miedo.
Esa sí sería la liberación total y el éxito de Iron. De lo contrario…
Santiago de Cali, septiembre de 2026.
















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