San Andrés y Providencia enfrentan este domingo 27 de octubre una de las elecciones con el menor nivel de confianza en toda la historia de la elección popular de mandatarios y corporaciones regionales y locales por una serie de factores de perturbación al sufragio en las que la desconfianza es generalizada hacia autoridades, políticos e incluso electores.
Para estas elecciones en las que con la masificación de las redes sociales se trasladó el debate político a escenarios como Facebook, Instagram o Twitter, aparecieron las falsas encuestas, los perfiles falsos o trolls para atacar contrincantes y se despertó el interés juvenil por los temas políticos.
Pero también llegaron otros factores perturbadores como la copia de vicios politiqueros y electoreros de fuerzas oscuras y corruptas que se resisten a ser desalojados de la vida pública y pretenden perpetuarse a pesar de los escándalos de corrupción que cargan.
Por ejemplo hacia Providencia isla se denunció trashumancia electoral desde San Andrés para incidir en el resultado de la votación por la principal autoridad municipal, para lo cual se estaría financiando el desplazamiento de cientos de electores con la complicidad de funcionarios públicos que habrían facilitado la habilitación de votantes.
También se denunció un fenómeno de desaparición de cédulas de ciudadanía y tarjetas de residencia electoral (Occre) para impedirle a numerosos ciudadanos aptos para votar que participen de la justa electoral. Situaciones como estás donde al parecer se pagaba para que personas inescrupulosas hurtaran la documentación electoral a otros habría causado un enfrentamiento con herido a bala en esa Isla.
Una situación similar se denunció este viernes al sur de San Andrés donde se reportaba que algunas campañas estarían ofreciendo gruesas sumas de dinero a votantes de otras campañas para que dejarán en depósito sus documentos electorales hasta después de elecciones a cambio de un pago, también para neutralizar el voto.
Uno de los más recurrentes mecanismos de constreñimiento al elector denunciado por algunos empleados del comercio y la hotelería fue una presunta presión indebida de parte de jefes de recursos humanos o patronos de exigirle a sus empleados votar por determinado candidato, con la amenaza de dejarlos sin empleo, con la falsa teoría de saber la forma de votar cada quien por tener supuesto acceso a la base de datos de la Registraduría y a cada mesa de votación. Lo insólito de esta práctica en la que cada vez más recurrente parecen mezclarse empresarios con políticos, es que incluso prestigiosas empresas de reconocida trayectoria que habían estado al margen de tales actividades parecen entrar al juego.
Uno de los fenómenos más comunes de las indebidas prácticas de corrupción al elector como la compra de votos es tan evidente que entre mototaxistas estaban circulando versiones a sobre listas de ciudadanos que debían ser registrados para la compra de votos, como una usuaria pudo comprobar cuando dos de éstos se ponían de acuerdo para ser incluidos en tales listas.
Otro episodio que fue denunciado a esta redacción tiene que ver con el pago de tiquetes para traer a la isla a estudiantes universitarios no solo para que voten y aprovechen el fin de semana para estar con sus familias sino que además le retribuiran con 70 mil pesos el favor popular otorgado. De acuerdo con la denuncia conocida por esta redacción hay un caso de 17 universitarios traídos de Barranquilla para que voten y luego vayan a la lujosa residencia del encargado de «la Tula» a recoger el pago del voto.
Finalmente otra de las prácticas de distorsión del voto son los favores políticos de algunas campañas no obstante que se trate de acciones que están prohibidas. Una candidatura a corporación pública construyó al menos tres pozos barrenos en sectores marginales de la ciudad para garantizarle el aprovisionamiento de agua a las familias necesitadas, pero desconociendo que por el grado de contaminación que causan estos pozos en las cavidades subterráneas de la isla que albergan el agua dulce que sirve para la producción de agua potable en la isla, están prohibidos que se sigan abriendo barrenos como ocurría en el pasado cuando era una práctica normal y no erradicada.
Es en este escenario distorsionado, donde políticos sin escrúpulos, empresarios sin principios, y electores sin conciencia, que San Andrés y Providencia pretenden elegir de nuevo sus autoridades, pero sin preocuparse mucho por corregir el rumbo que dejaron las malas administraciones del pasado reciente.
Aún así, por primera vez, las islas podrían ponerle fin a 25 años de la hegemonía bipartidista que se ha alternado el poder y llevado el Archipiélago al atraso social que la aqueja hoy día, y elegir un gobernante de un partido independiente no visto desde la época de Simón Gonzalez en su último periodo en 1994.
O por el contrario ratificar en el poder esa hegemonía política que ahora se alió en un solo partido y no como antagonistas eternos como se lo estuvieron dísputando en estas dos décadas. Fotos de ilustración tomadas de Internet.














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