El presidente Juan Manuel Santos Calderón fue recibido con manifestaciones en la isla por la decisión de La Haya de admitir dos nuevas demandas contra Colombia por el tema de las aguas territoriales de San Andrés y Providencia.
Mientras entregaba declaraciones a la prensa en San Andrés, las palabras del presidente Juan Manuel Santos fueron saboteadas por un grupo de manifestantes, que con arengas de «Fuera Santos, Viva Ortega, Viva Nicaragua, le reclamaban por la decisión de la CIJ que se declaró competente para resolver el litigio de Colombia con Nicaragua.
La situación se volvió más irascible cuando Santos redujo la legitima protesta de los raizales, molestos por la situación de riesgo que los tiene ad portas de perder más mar territorial, a un «reducido grupo que no representa a todos los raízales, una minoría», lo cual caldeó los ánimos de quienes protestaban que subieron el tono de la protesta e incluso tiraron sus cédulas de ciudadanía colombianas al suelo, las cuales posteriormente recogieron y guardaron.
El jefe de Estado adjudicó dicha manifestación a un delegado de ‘un partido político’ y señaló que dicho grupo no representa a la comunidad raizal de la isla. «Lo que me dicen es que un delegado de un partido político estuvo aquí, organizando esa reunión. Un partido político y no quiero mencionarlo», señaló Santos.
Aseguró que a los manifestantes se les invitó a entrar a la gobernación, que fue donde se adelantó la reunión entre Santos y las autoridades locales pero que no quisieron dialogar.
«Me dicen que este grupo no representa a la totalidad de los raizales. Es una minoría a la que se les invitó a discutir pero no quiso. Quieren protestar. ¡Griten todo lo que quieran! Respetamos el derecho a la protesta», añadió Santos.
Pese a esta situación, Santos se comprometió a que los habitantes del archipiélago tendrán la participación de cualquier negociación futura para que sean tenidos en cuenta sus intereses en una eventual negociación futura con Nicaragua.
Al final el mandatario debió ser sacado del edificio del Coral Palace donde funciona la Gobernación del Departamento por una puerta de atrás, y según dijo un funcionario de la Administración Departamental, el jefe de Estado iba muy ofuscado hasta el punto de reclamarle a mandos policiales y funcionarios de la Secretaria de Seguridad de Presidencia, por «haberlo expuesto a esa situación».















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