Por Juan Carlos Gutierrez Betancur
El Congreso aprobó el presupuesto de $634,9 billones en la madrugada del 20 de octubre, pero los textos que salieron del Senado y de la Cámara no coincidían (no hubo conciliación formal).
Eso generó un vicio de procedimiento. El Gobierno tuvo que expedir el presupuesto por decreto.
Seis personas del equipo de enlace con el Congreso de MinHacienda salieron: una presentó renuncia y a otras cinco les terminaron los contratos de prestación de servicios.
Al ministro de Hacienda Miguel Gómez Martínez varios senadores de oposición (incluido el vicepresidente del Senado, Alejandro Ocampo) ya le habían pedido la renuncia, argumentando que es el “responsable político” del presupuesto.
Hasta ahora Gómez se mantiene en el cargo por decisión presidencial porque Miguel Gómez no es un ministro cualquiera: es el principal arquitecto del plan de ajuste fiscal del gobierno De la Espriella. La Ley de Rescate (también llamada Ley de Ajuste Fiscal o Ley de Rescate Fiscal) es la pieza central de esa estrategia. Busca un ajuste de aproximadamente 2,2% del PIB (alrededor de $42-45 billones) centrado principalmente en recortes de gasto, con algunas medidas tributarias y de exenciones, pero no una reforma tributaria clásica de aumento de impuestos.
Gómez ha reiterado que el proyecto “está prácticamente listo” y que se radicará en la primera semana de noviembre o en los próximos días, con un plazo máximo de 90 días impuesto por el mismo articulado del PGN).
¿Por qué creo que tiene sentido sostener a Gómez ahora?
1. Cambiar de ministro de Hacienda en este preciso instante interrumpiría la continuidad técnica y política de un proyecto que ya está negociado internamente y que necesita ser radicado con rapidez.
2. Gómez es quien ha venido defendiendo públicamente el enfoque de “primero recortar gasto, después mirar ingresos”, que es la narrativa central del gobierno frente a mercados, FMI y Congreso.
3. El error del presupuesto fue de trámite legislativo (textos distintos entre Senado y Cámara), no necesariamente de diseño de política fiscal. El equipo técnico de enlace con el Congreso ya pagó el costo. Sacar al ministro titular enviaría una señal de debilidad política de Abelardo justo cuando se necesita credibilidad para tramitar una ley de ajuste ambiciosa. Si renunciara o lo sacara ADLE se nos dispararian el dólar y el costo de la deuda, y se dañaría el proyecto con el FMI.
*Docente economía y finanzas de Eafit
















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