Por Gustavo Alvarez Gardeazabal
La determinación adoptada por las autoridades de las islas de San Andrés y providencia de subir a $ 100 mil la tarjeta de ingreso para los continentales que las visiten, pone en el ojo del huracán varias cosas que han estado sucediendo en lo que otrora fue el paraíso del turismo nacional.
Probablemente las islas se dejaron meter en un círculo vicioso y están buscando como salir de él. Como en San Andrés se especializaron en turismo chancleta, barato, no se montaron restaurantes finos ni hoteles de 5 estrellas. Pero como también perdieron la vocación comercial porque sus almacenes venden ya lo mismo que en el continente, lo único que les quedó para ofrecer fueron su mar y sus playas. Y como el mar se lo llevó Nicaragua y sus playas no las cuidan y hay más motos que agua potable, están haciendo
crisis.
Subir la tarifa de entrada tiene efectos que no midieron pero que hacen sospechar que San Andrés quiere irse. Si el turismo es el de los pobres y 100 mil pesos es el 10 por ciento de lo que se gasta un colombiano de ese nivel económico en 3 días en la isla, es obvio pensar que las autoridades de la isla no quieren tener turistas pobres.
Pero como no hay de qué manera atender turistas ricos porque los caleños que siguen viajando allá no volvieron a meter un peso en mejorar restaurantes y hoteles y ya se acostumbraron a la desidia y el desorden y a la falta de comodidades, la medida de subir la tarifa de entrada no tiene otra explicación.
Rojas Pinilla reintegró las islas al país.Todos hicimos entonces de San Andrés un pedazo de patria. pero ahora que Nicaragua se lo quiere tragar y ellos cierran la puerta en vez de abrirla, solo podemos pensar que tienen ganas de irse o de que no volvamos por allá. Tomado de ADN.














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