(Foto tomada de Internet/Vanguardia Liberal) Para cualquier agente de Policía o militar ser trasladado a San Andrés en el cumplimiento de su deber era un aspecto que garantizaba la seguridad y la integridad física de los uniformados. Pero las pérdidas que la institución armada ha tenido en los últimos siete años en San Andrés, donde varios agentes o militares han pedido la vida portando el uniforme, indican que ya la isla no es tanta garantía de que su profesión no es igual de riesgosa al resto de Colombia.
En total entre la Policía y la Armada o Infantería de Marina en los últimos años producto de disparos de fusil o de pistola o revólver han pedido la vida siete uniformados; cuatro de ellos por homicidio y tres por suicidio.
Con el joven uniformado que la semana pasada fue atacado a tiros en el barrio El Cocal, quien falleció en la ciudad de Bogotá, a la Policía Nacional le han asesinado tres hombres; dos de ellos atendiendo problemas con pickups y uno por sicarios. Dos más se suicidaron en sus puestos de vigilancia en el muelle y la Circunvalar. En tanto que militares uno fue asesinado por sicarios cerca de la Clínica Villarreal y otro se suicidó en un retén militar en La Loma.
Los casos
El crimen del patrullero Jeison Horacio Pulgarin Florez se presentó en el barrio Santana a las 11:35 de noche del día domingo 25 de marzo, mientras personal policial atendía el requerimiento de la ciudadanía sobre un pick up que se encontraba alterando la tranquilidad en este sector, se desató una riña entre los asistentes del lugar, en la cual intervinieron los policiales resultando lesionado el patrullero, uniformado oriundo de Santa fe de Antioquia, quien fue trasladado por la heridas hasta la clínica Villareal y posteriormente al hospital Amor de Patria, donde minutos más tarde falleció a causa de unas heridas causadas con arma de fuego. La herida la presentaba a la altura del cráneo con orificio de salida, según el dictamen médico de los galenos que lo atendieron.
Otro uniformado que murió en la isla producto de las balas asesinas fue el patrullero Eduard Javier Hernández Ferrería, quien fue ultimado a tiros en el mes de marzo de año 2010, por sicarios que lo acechaban en las afueras de su residencia y que se desplazaban en motocicletas. El uniformado identificado como Eduard Javier Hernández Ferrería, fue abatido por pistoleros que le dispararon en cinco ocasiones interesando partes vitales de su humanidad que le causaron la muerte de manera instantánea, en hechos ocurridos en marzo del 2010.
Los hechos ocurrieron sobre la vía a Rock Hole en inmediaciones de la antigua sede de Radio Morgan, hoy restaurante Chino Morgan, aproximadamente a la una de la madrugada cuando el agente terminó turno y regresaba a su residencia. Hernández Ferrería llevaba siete años adscrito a la e Policía, y con 27 de vida; la institución lo trasladó a la isla hace menos de un año. Según informaron miembros de la Policía Nacional, el uniformado fue asesinado cuando se dirigía a su lugar de residencia, luego de entregar un turno que cumplió el jueves 18 de marzo de 2010 en el Instituto Técnico Industrial hasta las 12 de la noche sitio en donde se realizó el escrutinio de las elecciones de Congreso.
La víctima era oriunda de Bucaramanga Santander, de estado civil soltero y estaba a pocos meses de ser ascendido al rango de sub intendente, con el salario de agente de Policía ayudaba a su madre y su hermana menor quienes residen en Bucaramanga.
De igual forma pistoleros a sueldo dispararon contra un suboficial de la Armada Nacional. El occiso alcanzó a llegar con vida a la Clínica Villarreal donde fue atendido de inmediato y sometido a una intervención quirúrgica pero minutos después falleció. De acuerdo con información entregada a esta redacción el suboficial estaba identificado como Alexander Aldana Avilés de 28 años de edad quien estaba al parecer de vacaciones en la isla de San Andrés, donde apenas llevaba tres días. Se trata de un militar activo, cabo tercero de la Armada Nacional, natural de Neiva, Huila. Los hechos se presentaron poco después del medio día hacia las tres y treinta de la tarde de un 21 de febrero en la vía hacia San Luis, en inmediaciones del centro Clínico Villarreal, cuando el occiso se desplazaba por la vía pública hasta donde llegaron los pistoleros que lo interceptaron y sin mediar palabras dispararon repetidamente contra la humanidad del hombre que de inmediato cayó herido de muerte. Sufrió impactos con arma de fuego en el rostro, el hombro y tórax que le provocaron las heridas mortales que le causaron su deceso. El hombre fue recogido rápidamente y llevado cargado hasta el centro clínico a menos de 30 metros, para tratar de salvarle la vida y donde recibió la atención medica del caso pero las heridas eran demasiado graves y no se pudo salvar.
Otro crimen en la isla sobre agentes de la Policia es el que recayó en el joven natural de Cúcuta, de 25 años de edad, Patrullero identificado como Jonathan Castro Quintero, quien sufrió un impacto de arma en el cráneo y se produce el deceso. La Policía Nacional desarrollo su respectiva investigación en asocio con el cuerpo técnico de investigación CTI, para establecer cuáles fueron los motivos del porque se dieron estos hechos. Ya la fiscalía tiene conocimiento de lo ocurrido y aquí lo más importante es que la Policía Nacional, grupos interdisciplinarios y psicólogos están al servicio de la familia y seres más allegados. Se inició una investigación interna la cual apunta a esclarecer los hechos y se le solicita a la opinión pública no prejuzgar, y no generar acciones hasta tanto no tener la respuesta de las investigaciones.
Igualmente el Patrullero de la Policía Darwin José Hernández García, de 24 años, natural de Barranquilla, Atlántico, fue hallado muerto en la vía circunvalar sector de la curva de La Virgen, en lo que podría tratarse de un caso de suicidio, aunque se adelanta la respectiva investigación para descartar otra posibilidad. El cuerpo del uniformado estaba tendido en el suelo con sangre en la cabeza y su arma de dotación oficial a un costado con el martillo accionado. De inmediato el funcionario policial fue trasladado en un vehículo institucional al Hospital Departamental Amor de Patria, donde personal médico manifestó que había llegado sin signos vitales producto de impacto de arma de fuego.
Según el parte médico, presentó orificio de entrada en la región temporal derecha con orificio de salida región temporal izquierda. Unidades del CTI realizaron la inspección técnica a cadáver.
















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