Desde 1913 hacen historia en educación, salud y deporte en las islas. De acuerdo con los relatos históricos, los misioneros llegaron a San Andrés en los primeros días de 1913 y como superior eclesiástico vino el Reverendísimo Padre Fritz Patrick tomando en marzo de este año posesión canónica. Trabajaron hasta 1926, cuando por disposición de la Sagrada Congregación de Propaganda FIDE, entregaron la misión a los Padres Capuchinos de la Provincia de Valencia (España), quienes continuando la obra evangelizadora lo hicieron en tres frentes: pastoral catequética, educación y promoción social, dicen los textos históricos.
De otra parte en 1941 se ordenó el primer sacerdote nativo: el Padre Eusebio Howard, al que siguieron los padres Martín Taylor, José Archbold, Benito Hufffington y Marcelino Hudgson, uno de los más jóvenes y quien habló con Archipiélago Press.
¿Padre Marcelino qué puede usted aportar a la historia de los capuchinos en las islas?
Desde que me conozco como católico y como hombre maduro de 48 años, mi historia religiosa ha sido siempre en relación con los capuchinos tal vez a través del padre José que no era capuchino pero igual en su tiempo toda la hegemonía capuchina estaba en su auge. De ahí en adelante empieza todo un proceso de conocer la comunidad capuchina, el trabajo excelente que se ha venido haciendo porque si ellos pudieron lograr algo grande fue hacer una síntesis entre la comunidad raizal y todo el legado católico que ellos traían.
De ahí que la presencia de los capuchinos fue muy bien acogida y muy simbiotizada con la cultura isleña raizal. No podemos desconocer que estos capuchinos llegados de España, al menos algunos de ellos con una cultura muy diferente, encontraron la normal dificultad, pero pudieron sortearlo con una excelencia sin igual.
¿Cuándo comienza la misión?
En el año 1928 cuando ya se dio propiamente la presencia de sacerdotes ingleses, que fueron los que comenzaron con la misión católica propiamente en las islas, había mucha más compenetración por lo que tenían la lengua y podían fácilmente comunicarse con los pobladores de estas islas. Después que llegaron los capuchinos propiamente de la provincia de Valencia y se dio un choque, un fenómeno histórico que ni es digno de criticar porque sería anacrónico, donde llegan ellos con dos grandes misiones: Catolizar o evangelizar en la iglesia católica pero también colombianizar. Vinieron con esa doble visión. Generar ese sentir colombiano en la población nativa raizal y al mismo tiempo dar la fe católica y lo hicieron con excelencia, muy bien, no hubo ningún evento de la historia que relate una imposición de una manera violenta sino con pedagogía muy sabia porque eran hombres misioneros y misioneras, eran hombres de paz y lograron inculcar la fe católica y lograron generar confianza y conciencia de soberanía colombiana en las islas.
¿Cómo fue el trabajo integral de los capuchinos?
Esos fueron tiempos muy interesantes de analizar porque no es fácil conjugar estos dos elementos en una población que tenían otro tipo de tradición y en adelante hemos visto como la fe católica ha ido creciendo en la isla porque estos capuchinos entendieron que no era simplemente transmitir la espiritualidad sino promover humanamente al pueblo que significa meterse en la parte educativa, en la salud y deportes y encontramos eventualidades históricas de la isla donde los iniciales, los fundadores han sido religiosos capuchinos o sacerdotes que entendieron que la evangelización era integra.
¿Es verdad que los capuchinos no solo trabajaron educación sino en salud específicamente con el antiguo Hospital Santander?
El primer Hospital que conocimos, el gran Hospital Santander lo inauguró el padre Eusebio Howard, él da la bendición y trajeron monjas como enfermeras. El inicio de todo este mundo de la medicina está ligada a la misión histórica en la isla y no hablar de los íconos de la educación, el Colegio Bolivariano, el Colegio Industrial y la Sagrada Familia que son los íconos de las formación de seres humanos íntegros y lo bello de estas instituciones es que encontramos gente de distintas religiones que pudieron recibir su preparación académica y ser brillantes en la sociedad sanandresana sin ser católicos. Estamos hablando de una capacidad de ecumenismo que hoy es fácil decir porque nos entendemos perfectamente con el pastor pero su vamos hacían atrás la cuestión no era tan fácil y lo hicieron, lo lograron con excelencia.
La Sagrada Familia, semejante institución que en el tiempo ha podido mantener y hoy ser, como siempre ha sido, uno de los colegios más sobresalientes académicamente en formación humana, de toda la isla.
¿Cómo fue lo del softbol?
Todo este trabajo de los religiosos capuchinos y capuchinas de la isla y así pudiésemos meter en distintos campos, me cuenta, no conozco que monseñor Ferrándiz, fue uno de los que trajo a la isla la práctica del softbol, que él fue uno de los grandes promotores de ese deporte y que inclusive él jugaba con su sotana negra, en aquel entonces.
Todo esto es diciendo que la presencia capuchina en la isla ha sido una presencia de formación, de promoción y evangelización íntegra en la población nativa raizal.
¿Por qué los critican?
Ahora la sociedad ha cambiado, algunos hoy critican anacrónicamente porque no es justo con la historia, buscando esa marca oscura que sin lugar a dudas puede que haya existido pero no es para darle ese realce hasta el punto de opacar otras grandes realidades.
¿Cuáles han sido los sacerdotes que han mantenido la fe y la tradición?
Si vamos al campo religioso podemos decir que el padre Eusebio Howard es fruto de la misión de ellos, el padre Martín Taylor, que iba a ser religioso católico capuchino y que finalmente se hizo diocesano, el padre José Archbold formado en el corazón de los grandes misioneros. El padre Benito Huffington que es hijo del padre Martín y por consiguiente la misma presencia capuchina en la isla y yo también hijo del padre José Archbold que es toda la secuencia del trabajo hecho por los capuchinos en estas islas.
Próxima semana historia de los capuchinos y el análisis del padre Marcelino sobre el reciente caso de la Hermana Diana en el Colegio Sagrada Familia.
















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