
Durisimas críticas le han llovido al Gobierno Nacional por haber desmontado la entrega del subsidio de Ingreso Solidario para crear la Renta Básica que tiene a los colombianos más vulnerables trasnochado, madrugando y cruzando ríos, selvas y monte para llegar a las ciudades o cabeceras municipales a reclamar el nuevo subsidio estatal, luego de interminables en alguna sede del Banco Agrario de Colombia.
Lo peor del tema es que además de reemplazar el pago electrónico que los beneficiarios recibían en sedes de Supergiros o en depósitos electrónicos de Nequi, Movii o Daviplata, ahora deben recibirla en las sucursales bancarias estatales donde se presentan enormes aglomeraciones, a un costo de 54 mil millones de pesos que el Gobierno debe pagarle a la entidad bancaria por prestar ese servicio que ha resultado deficiente, engorroso y agotador para muchos hombres y mujeres, adultos mayores, mujeres embarazadas o cargando niños que no tienen con quién dejarlos en casa.
El exrector de la Universidad Nacional de Colombia y docente universitario de esa institución, Moisés Wasserman pidió la destitución de la directora del DPS.
«Absolutamente escandaloso lo que está pasando con los giros para reclamar renta ciudadana. Es un ejemplo del daño que hacen los dogmatismos. En cualquier parte del mundo @cielo_rusinque hubiera sido destituida fulminantemente.»
El abogado especialista en derecho público, Daniel F Briceño, reveló el contrato multimillonario que el Departamento de la Prosperidad Social firmó con Banco Agrario para prestar este servicio:
«El mal esquema de renta ciudadana que tiene a miles de colombianos haciendo filas indignas para reclamar un subsidio cuesta $54.080.000.000. Cielo Rusinque desmontó un sistema exitoso de trasferencias y nos hizo retroceder. Una vergüenza», denunció Briceño.
«Llega @cielo_rusinque y destruye el buen funcionamiento de transferencias monetarias en programas sociales, para implantar colas en un banco de economía mixta, pero de manejo estatal. Como sera cuando manejen la salud!», afirmó en Twitter el ciudadano Mario Javier Gallo.


















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