El primer canciller que nombró Gustavo Petro Urrego en su administración, Álvaro Leyva Durán, emitió un pronunciamiento luego del accidentado Consejo de Gobierno televisado, anoche, y confesó con algo de dolor, queñrva dos años viendo como ese mandato que le dieron los colombianos al actual mandatario, se cae a pedazos:
Ciudadanas y ciudadanos.
Me corresponde hoy manifestar lo que sigue. Con el señor presidente hace meses no me comunico. Imposible tener interlocución con él. He guardado riguroso silencio viendo desde la distancia el lento hundimiento de su proyecto de gobierno. Pretendí orientarlo mediante el mecanismo a mi alcance.
No puede él hacerme un solo reclamo.
Muy a mi pesar, debo decir que por alguna razón viene perdiendo la capacidad de trazarle a la nación un horizonte ético.
Me duele. Créanme que enfrentar la cruda verdad es harto, difícil, muy doloroso pero necesario.
Se respira un estado de descomposición. No invento nada. Claro ejemplo la cruel telerrealidad de ayer y el señalamiento que se le hiciera a algunas personas.
La nueva ministra de Relaciones Exteriores carece de las condiciones íntimas personales (no quiero ser más directo en este momento) y de los conocimientos necesarios y autoridad intrínseca para representar al país, y para ser atendida con seriedad en el exterior.
El nuevo Jefe de Gabinete expuso en un momento de ingrata recordación su situación personal. Qué mas se puede decir.
Quizá que la patria tiene que sobreponerse a esta calamidad. Repito la pregunta formulada anteriormente: ¿Será el anticipo de algo más de fondo para lo cual los colombianos nos debemos preparar?
















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