Con el hecho ocurrido el pasado viernes 27 de mayo en un establecimiento comercial ubicado en la avenida Veinte de Julio, blanco de ladrones que hurtaron dos computadores y dinero en efectivo, se confirmó que se desató una escalada de hurtos sin que el grueso número de agentes de Policía que hay en San Andrés puedan controlar y frenar de manera efectiva ese flagelo.
Entre las víctimas de este gran número de hurtos están locales de comercio y casas de habitación del exgobernador Álvaro Archbold, a quien le han hurtado elementos de su vehículo en tres oportunidades, el representante Jack Housni y a su progenitora, además del local que pertenece a la esposa del diputado Arlington Howard.
Los afectados por el hurto de los computadores solicitaron devolver las CPU de los computadores debido a la importancia que reviste la información que contienen.
La modalidad de hurto a viviendas ha aumentado su frecuencia por lo que la comunidad en general a solicitado a la Policía que se establezcan controles eficientes aprovechando la cantidad de uniformados y la infraestructura vehicular y logística con la que cuentan.
Casi a diario se cometen esos delitos en zonas céntricas sin que se produzcan operaciones positivas de la Policía.
El comandante del Departamento de Policía San Andrés, aceptó hace algunos días que los casos de hurto estaban aumentando pero tal vez no se previó lo que está ocurriendo, que es la posición dominante de los delincuentes que atacan en algunos sectores bajo la estrategia de aprovechar en donde los agentes descuidan el patrullaje. Esto se demuestra porque en las cámaras de seguridad no aparecen los agentes entre la media noche y las seis de la mañana, tiempo durante el cual los ladrones cometen sus fechorías sin ningún sobresalto.
Estas manifestaciones de desorden social comienzan con la proliferación de personas que llegan a la isla y no consiguen empleo o algún oficio para ganar el sustento y terminan vendiendo droga como instrumentos de los narcotraficantes o agrupándose son delincuentes para cometer estas fechorías que afectan el patrimonio de la gente trabajadora y honrada.
Desde ese punto de vista las acciones de control en profundidad no solo corresponden a la Policía sino a la administración en general y con el apoyo de la Oficina de Control de Circulación y Residencia –Occre-.
















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