Esta foto tomada la semana pasada muestra la ubicación de parqueo de la motocicleta del secretario de la Procuraduría que terminó destrozada.
Un accidente de tránsito, presuntamente causado por un motociclista que embistió a una mujer que también se transportaba en motocicleta, con siete meses de embarazo, terminó en una grave denuncia contra un agente de la Seccional de Investigación Judicial, Sijin, quien se encontraba de civil, fuera de servicio, pero quien lejos de haber observado la imparcialidad que su cargo le impone, habría tomado partido a favor del causante de los hechos.
El incidente se presentó el pasado martes 19 de julio cuando promediaban las 6:30 de la tarde frente a las instalaciones de la Procuraduría General de la Nación, en la Avenida 20 de Julio, cuando la pareja del director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, fue embestida por otra motocicleta que por el exceso de velocidad fue frenada por otra motocicleta que estaba estacionada al pie de la escalera de acceso a la sede del Ministerio Público, la cual terminó con destrozos.
La mujer que cayó al pavimento y presentaba heridas y sangrado en las extremidades, angustiosamente clamaba ayuda, por el temor a perder el embarazo, del que insistentemente advertía a los testigos de los hechos.
Al lugar de los acontecimientos llegó de paso el agente de la Sijin, Rubén Hernández, quien de acuerdo con las denuncias en su contra, le dijo al motociclista causante de los hechos que la culpable de lo ocurrido era la mujer embarazada, que se fuera del lugar y que no tenían la obligación de responder por lo ocurrido.
El secretario de la Procuraduría, Juan Carlos Ripoll Padilla quien escuchaba lo que decía el agente de la Sijin le reclamó por su comportamiento, máxime que la motocicleta destrozada es de su propiedad y que a solo dos semanas de haberla adquirido ya tiene que hacerle arreglos por los destrozos causados por el motociclista que reconoció que de no ser por la motocicleta se hubiera estrellado contra la escalera de la Procuraduría.
De acuerdo con el relato que le hizo a el funcionario del Ministerio Público a la Oficina de Control Interno de la Policía Nacional, el agente de la Sijin sacó el arma, una pistola de dotación calibre nueve milímetros y trató de intimidarlo, e insistía en azuzar al motociclista para que se retirara del lugar de los hechos. Pero el mismo joven confesó que el agente de la Sijin, cuyo encargo no son las labores de Policía de Tránsito, era quien afirmaba que él no tenía la culpa, pero que él reconocía que si había causado el accidente y quería responder por los daños, aunque no tiene dinero por que trabaja en una carpintería a la entrada del barrio Modelo.
Lo peor de los hechos es que el funcionario de la Sijin, no solo habría incurrido en actos de indisciplina y amenazas contra otro servidor público, que ahora serán objeto de investigación de la Oficina de Control Interno Disciplinario de la Policía Nacional, sino que además habría incurrido en el delito de omisión del deber de socorro, que para el caso, tratándose de un agente de la Policía, debió haber atendido la situación de urgencia que presentaba la mujer, ya que en vez de usar el radio de comunicaciones para llamar la presencia de una ambulancia, lo que hizo fue sacar su arma para intimidar a un ciudadano, que para su mala suerte era funcionario de la Procuraduría. El sitio rápidamente se llenó de uniformados de la institución del orden y el agente implicado fue llamado a rendir descargos.
La situación era tan angustiante que la procuradora ambiental Sara Esther Pechtalt de Sabah, quien brindaba asistencia a la mujer herida, gritaba por ayuda para evitar que ésta perdiera su embarazo, que por fortuna no sufrió ninguna clase de consecuencias.
Los hechos fueron notificados tanto por la procuradora ambiental como por la procuradora regional al comandante de Policía Nacional en el Departamento, quien encargó de inmediato al subcomandante que se ocupara de la situación, debido a ocupaciones de su cargo.

















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