La representación de la autoridad en San Andrés está reducida a unas muy mínimas y ocasionales acciones de una que otra autoridad; del resto lo que impera en este territorio es la anarquía absoluta.
San Andrés se ha convertido en una tierra de nadie, sin Dios ni Ley. Las autoridades de todo tipo parecen haberse dedicado a ‘pelechar’, a dormir el “sueño de los justos”, “en los laureles”; a jubilarse cómodamente.
Desde la seguridad, la movilidad, el medio ambiente, el control del ruido, el control de la velocidad, de pandillas juveniles, vertimiento de aguas, etc, no hay ni Ley, ni Dios, ni control que sirva de dique de contención frente a la indisciplina, el desorden, el caos y los abusos de una sociedad que tampoco contribuye, si no que por el contrario promueve el caos y justifica los malos comportamientos de sus ciudadanos.
Baste con ver la forma alocada, irresponsable, suicida y criminal como conducen algunos jóvenes por las vías más importantes como la Circunvalar y San Luis, sin luces de noche, a excesiva velocidad, haciendo maniobras como one Wheel, zigzagueando a otros conductores en la vía; todo en las narices de las autoridades. Consecuencia de estos actos irresponsables un motociclista mató a un turista israelí que apenas acababa de llegar a la isla esta semana.
Si hacemos un recorrido por cualquier vía periférica de la isla, e incluso en la zona comercial de San Andrés, la vista se topa con basureros a cielo abierto, acumulación de basuras en horarios distintos al establecido para la recolección de residuos sólidos. Neveras, camas viejas, carros viejos, lavadoras, inodoros; toda clase de basuras hacen parte del paisaje de algunos sectores como la vía paralela a la pista. Más de 50 basureros existen a todo lo largo de ese corredor vial. Ni que decir en otros sectores como Back Road, vía a San Luis, a La Loma, Circunvalar, etc. Y no hay autoridad que sancione, ni evite la acumulación de basuras.
Ni que decir de la forma como se vierten aguas residuales a la vía, afectando el nivel freático. Comenzando por la propia empresa de servicios que no resuelve ninguna de las problemáticas de vertimientos residuales a vías públicas como la Avenida Colombia frente a Café Pizza, y nos ha acostumbrado a mantener charcos de aguas negras que son medio desodorizados con soluciones cloradas; pero nada de inversiones, ni soluciones definitivas ante la complacencia del Departamento que la contrató para operar los servicios públicos y de la respectiva Superintendencia que debería ejercer los controles.
En materia de movilidad el caos es absoluto y aunque se ha mejorado levemente con los operativos de retiro de alquiladores y vehículos particulares de algunas vías, no hay constancia en la gestión y los indisciplinados conductores aprovechan la falta de presencia de la autoridad policial para ir colonizando espacios. En la vía los conductores por falta de sanción no respetan el semáforo, las señalizaciones, ni siquiera respetan al que lleva la vía y conduce en orden. No hay más muertes por unan especie de bendición divina que protege el territorio.
En seguridad, los delincuentes cada vez más hacen de las suyas. Controlado el fenómeno del sicariato, la delincuencia común parece haber normalizado su accionar. Los hurtos han aumentado. Este año se han recuperado 17 motos en igual número de casos de hurto y otras mercancías que suman casi cien millones de pesos en recuperaciones, sin contar los casos que no aparecen en el registro por que la Policia solo revela hechos positivos. Los intentos de abusos sexuales también suman a la delincuencia varias víctimas, sobre todo mujeres.
Y finalmente el ruido es un fenómeno al que la sociedad desadaptada le ha ganado el pulso a las autoridades por que ha impedido su control, ha promovido asonadas, crímenes incluso de uniformados pero no se ha dejado controlar. Un fallo de los tribunales que ordena a la Gobernación, Coralina y Policía su control, hoy es letra muerta y las autoridades están en franco desacato y omisión a una orden judicial.
De modo que las autoridades políticas, administrativas, ambientales, judiciales, etc más una sociedad indisciplinada y fuera de control, hacen de San Andrés, una auténtica ‘tierra de nadie.’
















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