Los resultados del Índice de desnutrición crónica 2020 en el que San Andrés, Providencia y Santa Catalina tienen resultados aceptables en comparación con la media nacional.
El Índice realizado por la Fundación Éxito, analizó el comportamiento de 12 variables determinantes de la desnutrición crónica en 1.076 municipios del país con corte al 2018, y encontró que el 42% están clasificados como sobresalientes y superior.
La Guajira, Cesar, Magdalena y Córdoba, con todas las condiciones para la desnutrición crónica
El Índice de Desnutrición Crónica 2020 mostró que la mayoría de los municipios de los cuatro departamentos tienen las variables que favorecen la desnutrición crónica, que es un freno al desarrollo pleno de los niños.
Sucre, Bolívar y Atlántico tienen unos municipios en situación crítica y otros con mejores condiciones.
Ninguno puede bajar la guardia por los efectos de la pandemia.
Expertos en nutrición y desarrollo piden mayor acompañamiento del nivel nacional a los municipios de los cuatro departamentos para que puedan estructurar y ejecutar políticas de primera infancia, salud y seguridad alimentaria.
Bogotá, 8 de julio de 2020.
Expertos en nutrición y desarrollo hicieron hoy un llamado de atención a las autoridades para que concentren mayores esfuerzos en programas de nutrición en municipios de La Guajira, Cesar, Magdalena y Córdoba. Estos departamentos presentan una situación de vulnerabilidad en este campo como lo evidencian los resultados del Índice de Desnutrición Crónica 2020, que con los efectos de la pandemia tiende a agudizarse.
Esta herramienta, construida por la Fundación Éxito, examinó las 12 variables que determinan las condiciones para que menores de 5 años presenten desnutrición crónica o retraso en talla, un mal devastador para la niñez, ya que un niño que la sufre antes de los 2 años podrá tener en la edad adulta 14 puntos menos de coeficiente intelectual, 5 años menos de educación y 54 % menos de salario, que uno que no la padeció.
“Entre las variables que examinamos están: bajo peso al nacer, nacimientos de madres adolescentes entre 10 y 19 años, nacimientos de madres con primaria y secundaria, falta de acceso a agua potable y mortalidad infantil que propician las condiciones para que se presente la desnutrición crónica.
De los 1.076 municipios del país que contaban con información disponible, encontramos que 41% de los municipios de La Guajira, Cesar, Magdalena y Córdoba están en las categorías más críticas”, señala Paula Escobar, directora de la Fundación Éxito.
En el caso de Sucre, Bolívar y Atlántico se encontró una situación muy dispar: mientras unos municipios tienen condiciones para que se presente la desnutrición crónica en los menores de 5 años, otros tienen una mejor situación.
El Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina está en una situación favorable, pero lo cierto es que ninguno puede dejar de estar en alerta.
Por esa razón, la Fundación Éxito, que lleva 38 años trabajando para erradicar la desnutrición crónica, recomendó a alcaldes y gobernadores no bajar la guardia fortaleciendo los sistemas de vigilancia de la situación nutricional.
También afinando la priorización con intervenciones oportunas a las mujeres gestantes para que tengan una atención con calidad durante el embarazo, el parto y el puerperio, promocionando la lactancia materna exclusiva y complementaria e implementando rutas probadas de atención a la desnutrición crónica y otros tipos de malnutrición, en las que se articulen diferentes sectores.
A los departamentos con mayor vulnerabilidad en esta enfermedad les sugirió:
Proveer servicios básicos de saneamiento, agua potable o segura.
Dar acceso a salud y a educación de manera más generalizada, haciendo especial énfasis en las zonas rurales y rurales dispersas.
Fortalecer la articulación de recursos con la administración departamental y nacional para acceder a líneas de financiación de servicios sociales básicos.
Poner en práctica estrategias de prevención y promoción de la salud haciendo uso de la atención extramural, la telemedicina y otras tecnologías adaptadas a la interculturalidad y a las barreras de acceso geográfico.
Promover la lactancia materna e implementar programas de complementación alimentaria enfocados a las mujeres gestantes y lactantes, y a los niños y niñas en primera infancia.
“Estos municipios requieren mayor acompañamiento del nivel nacional para estructurar sus políticas de primera infancia, salud y seguridad alimentaria, así como de asistencia técnica y concurrencia de recursos para implementarlas.
Son territorios que exigen fortalecer el tejido social y la acción comunitaria, fracturados por las dinámicas del conflicto y la ilegalidad, a través de actividades de apoyo familiar y redes comunitarias que tengan como eje el cuidado de la niñez, la familia, su salud y su nutrición”, agregó Escobar.
Por su parte, la economista Ana María Ibáñez, asesora principal de la Vicepresidencia de Sectores y Conocimiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señaló que la desnutrición crónica no es solo un problema de los niños que la padecen y sus familias, sino también de los gobiernos y del Estado en general.
“Los impactos de la desnutrición crónica en estos niños perdurarán a lo largo de su vida y de la vida de los municipios.
Por tanto, si no invertimos en ellos, no estamos invirtiendo en el capital humano y en el largo plazo se verá deteriorado el desarrollo económico de las regiones”, aseguró.
Los resultados del fueron presentados durante el foro virtual ‘Desnutrición crónica, un mal que devasta a la niñez’, organizado por la Fundación Éxito y El Tiempo.
En el foro también se enfatizó en la necesidad de comprender que la inversión en nutrición es un asunto de desarrollo humano y desarrollo de la nación, que además es altamente costo-efectiva.
Los estudios demuestran que invertir un dólar en programas enfocados en erradicar la desnutrición crónica tiene beneficios de hasta 18 dólares, gracias al incremento de la productividad en la adultez que logran los niños al recuperar su estado nutricional.













Por