No obstante la inmadurez en la que incurrió Daniel Muñoz de hacerse expulsar y poner en aprietos al combinado patrio, con un hombre menos en la cancha, y luego la irascibilidad de James por la aleve agresión contra Ríos que debió abandonar la cancha por lesión perpetrada por dos jugadores uruguayos, el técnico Lorenzo supo manejar muy bien las emociones de sus muchachos y rápidamente puso a salvo al 10 de la Selección Colombia.
Sacarlo fue la mejor decisión tomada para evitar que también terminara expulsado y se perdiera la final que para entonces ya tenia en el bolsillo, debido a que las provocaciones de los charrúas hicieron que Muñoz perdiera el control y terminara propinándole un codazo a uno de los uruguayos con una tarjeta amarilla encima y la revisión del VAR que determinó que el arbitro mexicano le sacara la segunda amarilla y de inmediato lo expulsara con roja.
Por eso fue acertado sacar a James para que no cayera en la misma trampa de los uruguayos qué sabiendo que le habían sacado la amarilla por protestar, pudiera ser provocado levemente y repetir la misma suerte de Muñoz, con lo cual habría sido una grave baja para el 10 cafetero.
Respecto a Muñoz, Lorenzo expreso: “Dani estaba un poco más decaído porque es un león y lo traicionó otra vez la emocionalidad. Le di un abrazo y le dije: sin vos no estaríamos hoy aquí”.
Gracias por tan asertivo manejo de grupo, entrenador. Gracias por devolvernos el derecho a soñar con ser campeones en nuestro deporte favorito. Gracias por enseñarnos a ser una familia unida y a pararnos frente a los errores. La casa está en orden.

















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