El señalado jefe de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada murió en un operativo de la Fuerza Pública. Con él cayeron su pareja sentimental y dos de sus escoltas. Durante años exhibió en redes su poder, sus armas y el control que ejercía sobre territorios de La Guajira.
Durante años convirtió las redes sociales en su escenario. Mostraba dinero, armas, vehículos, motocicletas y una vida rodeada de lujos y hombres armados. Sus publicaciones acumulaban seguidores y lo convirtieron en una figura reconocible en el mundo digital. Este viernes, sin embargo, la historia de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, terminó en medio de un operativo de la Fuerza Pública en Riohacha.
El señalado cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), conocidas como ‘Los Pachenca’, murió durante una operación adelantada en el barrio Los Olivos, en la capital de La Guajira.
La muerte fue confirmada por el presidente Abelardo de la Espriella, quien se desplazó hasta el departamento para entregar detalles de la operación.
Junto a ‘Bendito Menor’ murieron también Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebecita’, señalada como su pareja sentimental, y dos hombres identificados como ‘El Tío’ y ‘Casiloco’, quienes, según las autoridades, hacían parte de su esquema de seguridad.
El hombre que llegó a imponer toques de queda

El poder que las autoridades atribuían a ‘Bendito Menor’ iba mucho más allá de las redes sociales.
En zonas de La Guajira donde su estructura tenía presencia, el señalado delincuente habría llegado a ejercer funciones propias de una autoridad, pero desde la ilegalidad. Toques de queda, restricciones a la movilidad y requisas a habitantes hacían parte, según los reportes conocidos por las autoridades, de los mecanismos utilizados para ejercer control territorial.
Hombres armados vinculados a su organización realizaban controles y establecían reglas para las comunidades, mientras el Estado intentaba recuperar el control de territorios sometidos a la presión de las estructuras criminales.
Era, en esencia, una forma de poder paralelo: una organización ilegal que pretendía decidir quién podía circular, a qué hora y bajo qué condiciones.
El ‘narco-influencer’ que presumía su poder
Pero si algo distinguió a ‘Bendito Menor’ de otros cabecillas fue su obsesión con las cámaras.
Mientras muchos integrantes de organizaciones criminales procuran permanecer en el anonimato, Pérez Toncel hizo exactamente lo contrario. Exhibió su rostro, sus armas, su dinero y su estilo de vida ante miles de usuarios de redes sociales.
Videos y fotografías lo mostraban rodeado de lujos y escoltas, proyectando una imagen de poder que terminó convirtiéndose en parte de su propia identidad pública.
De ahí surgió el apodo de “narco-influencer”.
Su popularidad digital llegó a tal punto que, tras conocerse su muerte, algunos de sus seguidores expresaron tristeza y publicaron mensajes de despedida, fotografías y videos antiguos.
La reacción resulta particularmente llamativa: una persona señalada por las autoridades como integrante de una poderosa estructura criminal había conseguido construir, simultáneamente, una comunidad digital que lo admiraba y seguía su vida en internet.
Cinco órdenes de captura y una circular roja
La Policía había convertido a ‘Bendito Menor’ en uno de sus objetivos prioritarios. De acuerdo con la información oficial, tenía cinco órdenes de captura relacionadas con delitos como homicidio, secuestro y extorsión, además de una circular roja de Interpol.
Las autoridades lo vinculaban con las ACSN, estructura que mantiene presencia en diferentes zonas del Caribe colombiano y a la que se atribuyen actividades como narcotráfico, extorsión, homicidios y control territorial.
Su exposición pública, paradójicamente, terminó convirtiéndose en una de las características más reconocibles de su trayectoria criminal.
Un golpe a ‘Los Pachenca’
La operación representa un golpe de alto impacto para las ACSN. La muerte de uno de sus rostros más visibles deja ahora abierta la disputa por el liderazgo de las estructuras que permanecen activas en La Guajira y otros departamentos del Caribe.
Para las autoridades, el resultado representa la caída de un objetivo prioritario. Para las comunidades que permanecen bajo presión de las organizaciones armadas, el desafío será determinar si la muerte de ‘Bendito Menor’ significa realmente el regreso de la autoridad estatal o si, por el contrario, abre una nueva lucha por el territorio.
El hombre que convirtió el crimen en espectáculo digital terminó cayendo precisamente en el territorio donde, según las autoridades, había construido buena parte de su poder.
De las redes sociales, donde presumía su vida y acumulaba seguidores, a una operación policial que puso fin a su trayectoria: así terminó la historia de ‘Bendito Menor’, el llamado ‘narco-influencer’ de La Guajira.

















Por