Antonio Colmenares Martínez
La paz es un beneficio general. Solo los locos, o los vendedores de armas e insumos optan por preferir la guerra. La paz como ‘producto’ no tiene competencia, se vende sola, pero el gobierno colombiano, para el proceso que está en marcha abrió un espacio de marketing que hasta ahora resulta muy costoso.
De todas maneras es mejor hacer cuentas de los recursos que se invierten en la paz que ‘contar’ muertos todos los días cuando el conflicto se recrudece. Y eso vale. No solo los gastos de hotelería, transporte, viáticos, entre otros que todos los días necesitan el proceso en La Habana, sino que el gobierno decidió hacer marketing, como si la paz fuera un producto al que hay que identificarle ‘necesidades y deseos del mercado objetivo y adaptarse para ofrecer las satisfacciones deseadas por el mercado de forma más eficiente que la competencia’. Es decir, según la filosofía de la mercadotecnia el presidente Juan Manuel Santos, quiere, con gastos extras, ganarle a la competencia que en este caso no es otra que la oposición.
Entonces en ese propósito para darle manejo a la idea de la paz ha entregado contratos a entidades y personas, entre ellos a un hermano y un sobrino del presidente Santos, en una cuenta que ya va muy grande y que como es lógico son contratos públicos y no se pueden esconder.
Así por encima el gobierno contrató $2.288.277.397 para contratistas directos no públicos y para periodistas, medios de comunicación y encuestadoras así: $1.740.000.000 para la Vice – Colombia, para que creara ‘Una plataforma para la generación de Paz’ y Red de Medios; $209.728.000 para la periodista María Alejandra Villamizar Maldonado con el fin de que manejara la Sensibilización para la Paz. $2.600.000.000 para Conecta, firma Encuestadora. $5.380.600.000 para la periodista Natalia Springer. $241.000.000 contrato con Pedro Medellín, Analista con exposición en Medios. $19.150.000.000 contrato con Felipe Santos,-hermano del presidente Juan Manuel Santos, y su firma SISTOLE S.A., para estrategias de comunicación para la Paz. $1.092.000.000 contratos con Alejandro Santos, sobrino del presidente Juan Manuel Santos, a nombre de Revista Semana, para el tema de Pedagogía para el Postconflicto. $1.999.500.875 contratos con Caracol Televisión, para pautas y menciones especiales.
En tanto a las organizaciones no gubernamentales, les ha dado: $114.000.000.000 al Instituto para la Democracia Luis Carlos Galán; $2.333.157.440 a la Fundación García Márquez; $4.403. 459.896 a la Fundación Ideas para la Paz; $20.172.889.595 para la Federación Nacional de Cafeteros; $1.422.000.000 a la Fundación Arco Iris, en total $142.331.506.931, sólo para darle manejo al tema de la paz.
Estos contratos son públicos, se pueden encontrar con facilidad y por lo tanto es lícito su análisis. Da tristeza porque con ese dinero se podría mejorar la salud o hacer obras para luchar contra la pobreza, pero la prioridad es la paz y cuesta, aunque en este punto y hora es apenas una ilusión.















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