
Siempre nos hemos preguntado: ¿qué es ser empático o empática? ¿en qué consiste la empatía? y en ocasiones hemos escuchado: «tienes que ser empático o empática» o «esa persona no tiene empatía» pero, realmente ¿qué es la empatía? La empatía tiene varios significados, pero el más importante es aquel que nos permite entender que es la capacidad que puede desarrollar una persona para colocarse en el lugar de otra. Dicho en otras palabras, es el sentimiento y acción humana que permite entender que los demás son iguales y que todas nuestras acciones tienen un impacto en nuestra existencia y la de los demás.
Empatía es respeto y aceptación, tolerancia y perdón, pero además es confianza y ayuda, reciprocidad y honestidad. La empatía tiene el propósito de que los seres humanos podamos vivir en «armonía» intuyendo que nuestras acciones generan respuestas positivas o negativas ¿Cuándo fue la última vez que fuiste empático o empática? Es necesario que entendamos que ser empáticos o empáticas se muestra con acciones diarias.
Así, por ejemplo, el trabajo del líder de tu ciudad, barrio o región es tan importante como el trabajo de la persona que te vende algo en la calle, de la misma manera, empatía es entender que el que te vende algo en la playa, te comparte un servicio o te ofrece una ayuda honesta no es menos importante que tu o los demás y, por ello merece el mismo respeto, admiración, trato o «sonrisa» que das a quien admiras. Este es un inicio para entender la vivencia empática.
La falta de empatía la expresamos por muchas formas, la comunicación no verbal es la primera. En ocasiones no hace falta hablar: miramos mal, despreciamos con gestos, ofendemos con movimientos corporales y, excluimos con expresiones dando a entender, en ocasiones, que lo que hace o dice el otro no es tan importante como lo que hacemos o pensamos nosotros. Para iniciar el camino hacia la empatía hay que desaprender el «supremacismo social» un mal social que termina convenciéndonos de que los demás, es decir, nuestros conciudadanos o paisanos, no son iguales a nosotros como si no tuviéramos «nada en común».
Empezar a vivir en empatía tiene positivos resultados: nos hace mejores seres humanos y estabiliza nuestra convivencia común. Las grandes ciudades y democracias desarrolladas son empáticas, es lo que la gente percibe como «sociedades abiertas» pues hay cordialidad, respeto, educación y trato cordial sin importar quién eres y de dónde eres. En tales sociedades es tan importante y merece el mismo respeto el que conduce un taxi como el alcalde o gobernador.
Siempre tendremos diferencias, eso es común por nuestra condición humana, sin embargo, ninguna tiene que dividirnos. Por eso entender lo que la otra persona dice o hace, interactuar desde el respeto y transmitir a otros la tolerancia, podrá cambiar nuestros desacuerdos en vivencias empáticas. Mi propuesta es que empecemos, todos y todas, a ejercer la empatía para iniciar colectivamente la construcción de una sociedad más unida y con menos indiferencia ¿Te apuntas a la iniciativa?
















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