En las últimas horas debió abandonar la isla de San Andrés el empresario Julio García Jaramillo y al menos cinco miembros de su grupo familiar, entre ellos la Secretaria de Turismo Sara García Villegas ante un inminente atentado en su contra del que fueron advertidos personalmente.
La ocurrencia de un eventual atentado en contra del empresario y su familia era tan inminente que ya la orden del mismo se habría dado desde la cárcel Nueva Esperanza de San Andrés de cometer el crimen y ya habrían ingresado dos pistoleros a la isla que se encargarían de perpetrar los hechos violentos y los cuales están siendo buscados en toda la ciudad por personal policial.
Antes de abandonar la isla rumbo al exterior en medio de la tristeza y la preocupación, el empresario alcanzó a denunciar los hechos con todo detalle e incluso con nombre propio de quienes habrían impartido la orden y las motivaciones de la misma tanto a la Fiscalía como al Gaula de la Policía Nacional que de inmediato dieron inicio a la investigación, incluso con intervenciones al interior del centro reclusorio en busca de más pruebas para judicializar al autor de éstas y compañeros de reclusión que estarían colaborando en esta empresa criminal.
En tal sentido la colaboración de las autoridades fue inmediata hasta el punto que se les prestó un dispositivo de seguridad para que pudieran abandonar la ciudad sin mayores riesgos.
The Archipielago Press.com tuvo acceso a información de primera mano en poder de las autoridades en donde se descarta que las amenazas sean producto de enemigos, negocios de dudosa reputación, deudas o inconvenientes con personas en actos ilegales y todo seria parte de asuntos familiares.
El gobernador del Departamento Ronald Housni Jaller fue informado desde el mismo día jueves de la semana pasada cuando se presentaron los hechos, teniendo en cuenta que las amenazas también afectan a su secretaria de Turismo y el mandatario de inmediato pidió a las autoridades que le prestara la seguridad del caso y la investigación contra los autores de estas excecrables amenazas.

















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