
Por César Pizarro Barcasnegras
El impacto positivo que produce la labor de traslados aeromédicos que salvan vidas, o el transporte de ayuda humanitaria que alivia los agobios de los desastres naturales y pandemias, o el desplazamiento de equipos y maquinarias de socorro en emergencias, hace de la Fuerza Aérea Colombiana, una de las instituciones más queridas por los colombianos.
Y éstas, son apenas tres de las muchas actividades que le están reservadas a la Fuerza Aérea Colombiana, que en los 41 años de existencia en el Archipiélago, y los 103 de instituida en Colombia, no solo ha protegido la soberanía aérea de nuestro país, sino que ha llegado a los territorios más apartados de Colombia para unir a los colombianos, como desde la aviación militar, o incluso de la civil que ha prestado el servicio aéreo de los territorios nacionales, Satena, ha permitido que la población de las diferentes comunidades nacionales reciban de los hombres y mujeres de la FAC el apoyo y la presencia del Estado en todos los rincones de la geografía colombiana.
Más allá de la importante labor militar, de soberanía nacional o de inteligencia, ha sido ese componente social que se ha venido consolidando en los últimos años, el que ha logrado cohesionar a los colombianos en todos los puntos cardinales de Colombia con la Fuerza Aérea, que ha entendido lo valioso de asistir a las poblaciones en emergencias o en tiempos de paz y tranquilidad con sus capacidades, logística, experiencia, capital humano, y sobre todo con mística y consagración.
Pero sin olvidar que su función medular es la seguridad nacional, la protección de los diferentes limites de la nación, y no solo el espacio aéreo, sino también conquistar el cielo mucho más allá del alcance humano, mirando hacia la estratosfera con tecnología propicia para la vigilancia de todo el territorio nacional, incluido el maritorio y los territorios insulares extracontinentales.
Han sido 103 comprometidos con la nación y la protección de la soberanía nacional desde el cielo, fortaleciendo día a día sus capacidades para asegurar el bienestar y la seguridad de los colombianos con la misión de volar, entrenar y combatir para vencer y dominar en el aire, el espacio y el ciberespacio.
Gracias a sus misiones de inteligencia, transporte de carga, traslados aeromédicos, entrenamientos y su rumbo al espacio con el FACSAT-1, se ha convertido en una de las instituciones más queridas por los colombianos y una de las más grandes en américa latina por su actuar en la lucha contra en narcotráfico.

El FACSAT se convierte en el primer satélite de su Fuerza Aérea Colombiana enviado a órbita capaz de tomar fotografías de 30 metros por pixel para observación de la tierra.
Sus Unidades Militares Aéreas están estratégicamente ubicadas por el territorio nacional, las cuales, con sus operaciones, actúan ante los diferentes flagelos que ponen en riesgo el bienestar de los colombianos. Para la fecha, su Fuerza Aérea Colombiana en su actuar con diferentes instituciones, lidera las operaciones en contra del narcotráfico con interdicciones marítimas e inteligencia sobre el mar Caribe y Centroamérica.

Gracias a las diferentes capacidades de las unidades, y su presencia en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, ha permitido que sea una de las unidades con mayor número de traslados aeromédicos, en donde se han prestado servicios como ambulancia aérea con su transporte de pacientes, vacunas y otro tipo de apoyos.
Desde hace 103 años, se ha logrado llegar a diferentes rincones del país con efectividad y eficacia para salvaguardar a los colombianos, llevando bienestar y, sobre todo, soberanía territorial, reafirmando de esta manera, el deber y compromiso que tiene con la población colombiana.
















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