
Nos remite un seguidor de The Archipiélago Press una fotografía que data de 1974, en la Avenida las Américas, en el punto aledaño al Cañón de Morgan, donde se aprecia una inundación.
La imagen muestra que en ese entonces se estaba adelantando la construcción del edificio donde por décadas funcionó el almacén de calzado Novedades Coro; hoy ahí funciona una tienda de almacenes JR.
«Desde siempre inundados. Gobiernos que no resuelven las inundaciones, con el mar relativamente cerca de los sitios inundables. Casi 50 años de lo mismo», dice el texto con el que nos acompañan la fotografía de 1974 y que nosotros contratamos con una del 2016, de la misma zona con inundaciones también y varias fotos de la mega inundación del pasado domingo 18 de junio, día del Padre.
Lo cierto es que no solo han sido los gobiernos. La ingeniería tampoco parece haber dado resultado, por que en varios de esos puntos inundables, recurrentemente los gobiernos han invertido dineros ( que parecen echados en saco roto) sin que la situación haya cambiado con la ejecución de tales obras. Luego, tanto gobiernos como contratistas han sido incapaces de resolver tales problemáticas.
En el caso de los barrios residenciales sumergidos en el agua en días de lluvia, ahora que se propone un ambicioso proyecto de alcantarillado pluvial que vale 168 mil millones de pesos, que propone unos cinco kilómetros de redes, con pondaje, estación de impulso y estación de descarga, no es ni la falta de tino de la ingeniería, ni la incapacidad de los gobiernos para acertar en la solución indicada, sino la mezquindad de unos políticos y diputados que se dan el lujo de prolongar la desgracia de las comunidades por que al parecer a ellos no los llevan en el proyecto o no les han asegurado alguna tajada, o por mero cálculo electoral que no favorezca s terceros en contienda, para negar unas autorizaciones y recursos para la compra de varios predios que requiere el proyecto que liberaría de las aguas a al menos unos siete barrios y casi 30 mil personas afectadas, como si tuvieran derecho a tan ignominiosa acción.
Ninguna de las razones esbozadas es justificante para negar unas autorizaciones, y si quienes desde la Asamblea argumentan que el Gobierno va a malversar o desaparecer los recursos, su obligación es ejercer control político o denunciar a los entes de control, pero no bloquear, por que si ese fuera argumento suficiente, todos los presupuestos y proyectos tienen el mismo riesgo



















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