Este domingo, los colombianos saldrán a votar Sí o No en el plebiscito sobre el acuerdo de paz firmado entre el presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, jefe de las Farc. Aquí les presentamos distintas miradas sobre lo que está en juego para este país después de 52 años de guerra.
Los colombianos tenemos la obligación de participar en un mecanismo de participación ciudadana aprobado en la Constitución de 1991 y ensayado por primera vez, para decidir el futuro de la Nación.
La decisión que se ha de tomar este domingo 2 de octubre es de la mayor trascendencia para la vida democrática del país. Los colombianos decidirán si escogen un Acuerdo de Paz que podría poner fin a 52 años de conflicto armado entre el Estado y el grupo subversivo Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, entregando a cambio una serie de amplias y generosas concesiones políticas, económicas y en materia de justicia para el grupo armado, que traerá altos costos fiscales a los colombianos, pero a cambio de silenciar los fusiles y les concederá a los subversivos la posibilidad de ser elegidos en cargos de elección popular, lograr financiación de su partido político, una cadena radial y espacios de televisión.
De igual forma el mecanismo de participación ciudadana permitirá que los colombianos decidan si rechazan lo acordado y presionar al Gobierno y a las Farc a renegociar lo acordado y ajustar a unas mínimas exigencias aspectos como justicia, reparación, verdad y no repetición que no fueron pactados en forma más imperativa, y sobre todo impedir que lo pactado en un acuerdo de 297 páginas ingrese a la Constitución como norma de normas.
Cualquiera sea la decisión es legitima de cada ciudadano, debe corresponder al sentir libre y responsable de cada colombiano y no debe estar provista de reproches de ninguna índole por parte de quienes promueven las dos opciones. Ni los del Si serán responsables de una eventual “venezolanización” del país ante una posible llegada al poder de la subversión que claramente expresa su intención de imponer un modelo socialista del Siglo 21, ni los del NO pueden ser acusados de perpetuar la guerra por no avalar unos acuerdos que consideran injustos y demasiado peligrosos para el futuro democrático de la Nación.
Nuestra única invitación como medio de comunicación es a que por el futuro de la Nación, la mayoría posible de colombianos salga a votar por la opción que desee, que lo represente y que responsablemente lo haga participe del devenir de Colombia, y que luego de esta contienda electoral, la Nación se pueda volver a unir y que las divisiones no se acentúen ni se profundicen, sino que se allanen.
Indicarle al electoral que voto emitir es irresponsable de un medio de comunicación al que lo único que le corresponde es neutralidad y respeto por la posición de cada quien.
















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