
Por César Pizarro B
La Oferta Pública de Adquisiciones que desde diciembre pasado lanzó el Grupo Empresarial Gilinsky con el propósito de hacerse a un importante paquete accionario de varias de las empresas del Grupo Empresarial Antioqueño que tienen asientos directivos en las diferentes juntas del enroque corporativo paisa, podría terminar afectando los ahorros pensionales de todos los colombianos, han advertido expertos desde la Universidad Eafit de Medellín.
«La nueva OPA del Grupo Sura sólo es por el 6,25%. Si logran comprar dicha mínima cantidad llegarían a ser los mayores accionistas por encima de Grupo Argos y muy cercano a lo que deseaban inicialmente. Y como suele suceder las noticias bomba surgen el viernes después que se cierran los mercados financieros. La lucha por el control de SURA apenas comienza», alertó Juan Carlos Gutiérrez, profesor de finanzas pensionales de la Universidad Eafit.
A propósito de esta segunda OPA de Gilinski por el Grupo Sura, el profesor de la Universidad EAFIT Santiago Leyva advierte que «si los fondos de pensiones le entregan a Gilinski acciones del Grupo Sura a ese valor de US$9,88, se trataría de la destrucción de valor más grande que haya visto el mercado colombiano. Se trataría de una inmensa transferencia de riqueza de los futuros pensionados hacia un nuevo mega rico. Todos perdemos, solo gana Gilinski.»
Leyva comparte un cálculo para demostrarlo: la capitalización bursátil de Sura ronda los $13 billones de pesos. A su vez Grupo Sura tiene muchas inversiones, pero una de ellas es el 46% de Bancolombia, que tiene una capitalización bursátil de $34 Billones. La inversión de Grupo Sura en ese banco vale casi $16 billones.
«Esto significa que el que compre Grupo Sura, adquiere las acciones de Bancolombia con descuento y todo lo demás viene grátis. Recibe como premio las inversiones en Seguros Sura, Argos, Nutresa, Salud Sura, Protección, Renting, etc. ¡Todo grátis!
La riqueza pasa de todos nosotros los futuros pensionados a Gilinski. Lo hace sin pagar el valor real por lo que compra.
Todas las ventas de los fondos de pensiones Colfondos, Porvenir, Proteccion deben ser revisadas», advierte categóricamente el docente.
La única esperanza no sólo de impedir o evitar esta que el profesor Leyva, llama destrucción de valor, y de paso afectación de los ahorros pensionales de los colombianos, y que el GEA siga conservando su mayor participación accionaria en sus empresas, es que prosperen unos recursos legales interpuestos ante los entes de control para evitar que la Bolsa de Valores de Colombia tome una decisión que podría desatar la guerra entre el GEA y los Gilinski, Según la W Radio, cuando todo el mundo daba por un hecho cumplido y resuelto el ingreso de los Gilinski a Sura con una participación del 25.4 por ciento, hay una información que prueba que el Grupo Empresarial Antioqueño no se ha resignado.
En las úlitmas horas llegó a la Bolsa de Valores de Colombia una comunicación enviada por Sura donde le pide al organismo administrador del mercado que tenga en cuenta que hay dos recursos jurídicos pendientes.
La comunicación indica, de manera tácita, que no se puede proceder al proceso de adjudicación de acciones sin que se resuelvan esos recursos.
La Bolsa de Valores de Colombia administra los sistemas de registro de las acciones que se transan en el país.
Concluida la Oferta Pública de Adquisición (OPA) por la cual dueños de la cuarta parte de Sura decidieron vender su participación a los Gilinski, la Bolsa tiene cinco días comunes para adjudicar esas acciones. El proceso de adjudicación es puramente notarial. La Bolsa tiene que corroborar la existencia de cada uno de los acuerdos de compra-venta y validar la legitimidad del título que se está transan do. Esa adjudicación es requisito indispensable para proceder al pago que debe efectuarse tres días después.
Si no existiera oposición, el plazo se cumpliría el próximo lunes 17 de enero y el jueves de la semana entrante, 20 de enero, los vendedores tendrían que recibir 977 millones de dólares pagados en pesos, uno sobre otro, a la tasa de cambio del día de la adjudicación.
Sin embargo Sura está diciendo: un momentico, no se han resuelto dos recursos legales, uno presentado ante la Superintendencia de Industria y Comercio y otro ante la Superintendencia Financiera.
¿De qué se queja Sura?
Ante la Superintendencia de Industria y Comercio reclama porque esa entidad gubernamental le concedió a los Gilinski la reserva sobre la información de la existencia de la OPA en diciembre del año 2020, ojo de 2020, esto se estaba preparando desde el año antepasado.
Y además por acto administrativo la Superindustria admitió -sin objeción ni condicionamiento- la solicitud de los Gilinski para que se integraran el gigantesco Grupo Sura con JGDB Holding SAS, la filial de una empresa panameña de los oferentes constituida en Colombia, con un millón de pesos de capital, por una abogada llamada Manuela Chavarro, quien además resultó miembro de la junta de Publicaciones Semana
La misma abogada que hace unos días fue presentada en las Asambleas de Sura, Nutresa y Argos como pequeña accionista cuando en realidad trabajaba para los enormes compradores. Un episodio que sigue despertando interrogantes.
En fin, Sura interpuso el recurso de reposición ante la Superintendencia de Industria y Comercio porque dice que tenía derecho a conocer el plan de integración ya que es un afectado directo de ese plan. Y el gobierno de Iván Duque, a través de su superintendente Andrés Barreto, decidió facilitar la “operación sorpresa” argumentando razones de orden público económico para guardarle el secreto a los banqueros, dueños de la fiel revista Semana.
Según Sura la reserva, el ocultamiento de la oferta, no solamente desconoció sus derechos, sino que impidió que otros actores del mercado pudieran participar. Así se perdieron potenciales oferentes que podían haber entrado en una OPA amistosa, los vendedores terminaron recibiendo menos de lo que podrían haber ganado y los compradores comprando por un precio mejor del que habrían tenido que pagar si hubiera existido una puja entre varios interesados.
Por eso están pidiendo que se revoque el acto administrativo.
Eso, que ya es gravísimo, es solo la mitad del pleito.
Hay otro recurso de reposición ante la Superintendencia Financiera donde Sura asegura que se violó el Estatuto Financiero. Ellos dicen que, por mandato legal, antes de formular la OPA los compradores necesitaban permiso del Superintendente financiero porque se está transando más del 10 por ciento de la propiedad y el control de varias entidades financieras vigiladas: Empezando por el propio Sura, Seguros Suramericana, Protección S.A., Fiduciaria Sura y la joya de la corona Bancolombia.
La Superfinanciera dice que la autorización puede ser posterior a la operación, pero el recurso insiste en que siempre ese permiso ha sido anterior y cita los casos de venta del Banco Colpatria, Banco Corpabanca, Granbanco, Banco Popular además de mencionar la misma conducta en ventas de compañías de seguros, fiduciarias y comisionistas de bolsa.
Según Sura toda la jurisprudencia se está cambiando para este negocio.
El recurso también dice que la OPA necesitaba permiso de la Superintendencia de Salud porque la compra de acciones cambia el control de más del 10 por ciento de una entidad prestadora de salud: la EPS Suramericana.
Hay más argumentos jurídicos en estos extensos y documentados recursos, pero más allá de eso, lo que está pasando -como les contaba- es que se siente sonar el tambor de una guerra que viene.
En manos del presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, Juan Pablo Córdoba, está ahora este pequeño Pearl Harbor. Nadie quisiera estar en sus zapatos este fin de semana. Fotos W Radio y Las2Orillas.
















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