
Esta tarde se llevó a cabo la audiencia de pruebas en el caso de la demanda electoral contra la elección de Jorge Méndez Hernández como representante a la Cámara por las islas, con la sorprendente declaración de la secretaria de Planeacion Lizbeth Valenzuela negando que su voz era la de la mujer que en febrero de 2022 pedía votos para el congresista a cambio de contratos en la Alcaldía, lo que le podría sumar una nueva investigación por falso testimonio para engañar a la justicia.
Lo que parece indicar esta estrategia de la defensa de la parte demandada es salvar la curul del legislador al costo que sea, incluso de «quemar» judicialmente a la principal protagonista de los hechos, al ponerla a mentir ante un juez de la República en un testimonio bajo juramento que puede ser desvirtuada con un cotejo técnico de voces.
Al respecto hay que recordar que el Código Penal en su «Artículo 442. tipifica el Falso testimonio: El que en actuación judicial o administrativa, bajo la gravedad del juramento ante autoridad competente, falte a la verdad o la calle total o parcialmente, incurrirá en prisión de seis (6) a doce (12) años».
Durante la audiencia se evidenció una posición muy seria y firme de la magistrada ponente y de la representante del Ministerio Público ante lo contencioso administrativo, específicamente ante el olvido absoluto del alcalde Jorge Norberto Gary Hooker, quien en medio del nerviosismo evidenció su muy conveniente falta de memoria ante las reiteradas preguntas de la magistrada y los abogados demandantes.
Debido a ello el apoderado de la parte actora
solicitó a la magistrada ponente «que ordenará remitir al alcalde a un siquiatra o sicólogo para que dictaminará si un mandatario que sufre amnesia estaba apto para dirigir una comunidad», lo cual fue negado, pero generó hilaridad en medio de la audiencia.
Aún así, ni la togada ni la agente de la Procuraduria parecen haberse convencido de que el alcalde no se acordaba de nada de lo que le preguntaron.
Tanto así que la magistrada le preguntó que cómo era posible que una persona con tantos estudios y como alcalde de un municipio no sé acordará de lo que hace, a lo que el burgomaestre optó por el silencio.
Por su parte la señora Valenzuela todo lo negó y siempre se le vio muy nerviosa.
Entre tanto a la magistrada se le apreció toda la determinación de establecer e investigar si el testimonio que dijeron el alcalde y su subalterna era cierto.
Frente a algunas preguntas de la magistrada el apoderado de Lizbeth le aconsejó que no respondiera
porque no está obligada a testimoniar en su contra, así como no obligó a que Lizbeth reconociera si esa era su voz, y ella solo dijo que no era su voz.
El abogado de la parte demandante solicitó que se haga un cotejo de voz y fue aprobada, pero
negó que se expusiera públicamente dicho cotejo.
Finalmente le preguntó a qué se debía que ella ocupara primero el cargo de secretaria de Planeación y ahora de gobierno, que si era que ella era una persona de la entera confianza del alcalde.
Por último el exalcalde Bernardo Bent aportó unas fotos en dónde muchos funcionarios de la Secretaría de Deportes de Providencia están con el alcalde y con gorras de Partido Cambio Radical














Por