
Hoy con motivo de la Cumbre de Gobernadores en el Centro de Convenciones El Isleño, encontramos al alcalde Jorge Norberto Gari Hooker en un sofá al lado de la recepción de ingreso a los salones de convenciones, nos acercamos a él con el propósito de lograr un balance como primera autoridad que es del municipio sobre un año de consecuencias del huracán y el Covid19 en sus dos islas, para lo cual le extendimos la mano en gesto de educación y cortesía que le deben además de los ciudadanos, los periodistas no sólo a las autoridades sino primordialmente a sus entrevistados.
El mandatario rechazó el gesto, se negó al encuentro y desde luego a toda posibilidad de entrevista y por el contrario soltó una mirada de furia; es claro que el mandatario tiene ‘sangre en el ojo’ hacia el periodismo de The Archipielago Press.
El burgomaestre no nos perdona haberlo dejado en evidencia el pasado 6 de diciembre de 2020 cuando lo descubrimos en el interior del Mall Plaza Buenavista al norte de Barranquilla en plena crisis pos Iota mientras él hacía compras en el Home Center, y le increpamos por estar ausente de su municipio donde la gente reclamaba su presencia y atención.
El alcalde hasta tendría razón de su prevención hacia esta casa periodística por el escándalo nacional e internacional que le estalló con la denuncia de The Archipielago Press, pero sucede que la falta era suya y no nuestra.
Por lo visto el señor Gari Hooker personaliza los asuntos que son inherentes al ejercicio de su rol como alcalde, olvidando que fue elegido para ejercer una función pública, y entre ellas está el de rendir públicamente cuentas de su gestión.
Una cosa es la incapacidad material, la fuerza mayor, el caso fortuito y los hechos insuperables de la naturaleza, pero otra muy distinta es la altivez e inmadurez de un servidor público que está obligado a guardar un comportamiento propósitivo y tolerante hacia los ciudadanos, sobre todo en su rol como autoridad sin olvidar el ejercicio de la función oficial que lo obliga a rendir cuentas de sus actividades públicas.
Las graves circunstancias de la Pandemia y el Huracán han demostrado hasta la saciedad que el señor Gari Hooker no era la persona indicada para manejar los asuntos de ese pequeño y paradisíaco municipio que le ha tocado soportar las peores desgracias (calamidad pública y emergencia sanitaria) en el mismo período que le ha correspondido a éste como mandatario.
El alcalde hasta ahora ha hecho un papel apenas de notario al que le ha tocado revalidar las acciones del Estado en el municipio.
La emergencia sanitaria por Pandemia ha sido atendida por la Secretaría de Salud Departamental y el Ministerio de Salud y Protección Social y la calamidad pública por el huracán ha estado a cargo de la UNGRD y la Gerencia para la Reconstrucción y en su rol validador de todas las acciones del Gobierno Nacional, el alcalde ha estado limitado a notarizador de «vistos buenos» a las acciones presidenciales, dando fe publica de las «buenas intenciones» del Gobierno, y cuando su comunidad ha demandado que se ponga de su lado, ha tomado partido por el nivel central.
Solo resta esperar que después de marzo de 2022 cuando el Gobierno Nacional aspira a entregar la reconstrucción al cien por ciento de las dos islas, Gari Hooker recupere facultades y funciones y demuestre sus capacidades y realizaciones por que hasta ahora todo se lo han hecho.













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