Un duro sablazo que muchos atribuyen del excanciller de Gustavo Petro, Alvaro Leyva Duran al actual mandatario, plantea una grave situación sobre la gobernabilidad en Colombia, la cual estaría en poder de dos de los más altos funcionarios del Estado con problemas de alcoholismo y drogadicción.
Desde su cuenta de X, y rindiendole homenaje a altas dignidades conservadoras como Alvaro Gomez Hurtado y Belisario Betancurt, Leyva Duran cuestionó lo que serian las conductas de los funcionarios del Gobierno al que perteneció.
«Ocurre respetadas y respetados lectoras y lectores, que por formación y tradición nunca he tragado entero. Fíjense ustedes: confirmar varias realidades para nada plausibles tratándose de las cabezas mismas del gobierno al que pertenecí, ha sido labor harta, difícil y muy dolorosa. Realidades objetivas y serenamente consideradas, me he acercado a ellas.
¿Y por qué? Porque hay que reaccionar correcta y prontamente como respuesta a lo que por desgracia atropella, y más si se trata de un atropello a toda la nación causado desde la mismísima cumbre del Estado.
En algún momento me referí al filósofo católico que citando a connotados sabios de siglos pasados a propósito de la conducta debida a terceras personas, señalaba que en ocasiones se debe recurrir a una “prudente ocultación de la verdad”, toda vez que el aludido [o los aludidos] podría aducir: no tienen “por qué meterse en mi intimidad”; sin embargo, agregaba el moralista que mutatio materiae surgía la obligación de dejar de lado la “prudente ocultación de la verdad” si esa, “mi intimidad”, afectaba el bien común.
¿Bien común? Si. Trátase de la correcta conducción de la nave patria, de la justicia, del buen y libre raciocinio exento de vicios, de la paz, de la nación entera y de lo que está por venir que es harto, muchísimo y bien complicado..
Me recuerda todo lo anterior la frase del doctor Gómez arriba citada a propósito de mi discurrir en tan afanoso momento: “(…) sabía que estaba dando en el blanco. Que estaba moviendo lo que era un complejo de circunstancias huidizas como son las que se presentan en estos casos”, dijo. Agradezco su generoso comentario. Por él me jugué entero. Y porque he conocido las interioridades del momento nacional me juego los restos por Colombia.
Por ello me pregunto con suma preocupación sobre los efectos dañinos de los estupefacientes y el alcohol, tratándose de la persona que lidera las cima del Estado y de algún estrechísimo colaborador suyo. ¿Qué se puede esperar ahora y en lo que resta por venir de ser aquello así? ¿Cuál sería la suerte de los colombianos y de la patria entera?
Adendo: Parece que va llegando la hora de preguntarnos tomando como sustento una de las afirmaciones del doctor Gómez Hurtado: ¿Tendremos que recurrir al «ejercicio de la diplomacia en el más difícil de los terrenos»?.»
















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