
*Por Dylan Pizarro Torregroza
«¡QUÉ UCRANIA, NI QUÉ OCHO CUARTOS! TENEMOS QUE DEDICARNOS ES AQUÍ A COLOMBIA, CÓMO NOS SALVAMOS NOSOTROS MISMOS»: Petro respondió así durante un acto de campaña en Turbaco, en el departamento de Bolívar. “Y entonces llega aquí un general y un político uribista como si nada: ‘No, vamos a alistarnos para ir a Ucrania’. ¡QUÉ UCRANIA NI QUÉ OCHO CUARTOS! TENEMOS QUE DEDICARNOS ES AQUÍ A COLOMBIA, CÓMO NOS SALVAMOS NOSOTROS MISMOS.»
Esta tajante respuesta del ahora presidente, delante de muchos de sus simpatizantes pareció enviar un mensaje claro al pueblo de Colombia: Petro llegaría al poder para gobernar por y para los colombianos; sin embargo, fue cuestión de tiempo tras llegar a ocupar la silla presidencial en el palacio de Nariño para cambiar de parecer… o no. Simplemente el presidente tiene interés selectivo por la víctimas de las variasde guerras que ocupan el panorama nacional e internacional del mundo.
Desde que Petro llegó al poder se ha encargado de realizar una campaña internacional en redes en pro del pueblo palestino, el cual está sufriendo las consecuencias de una guerra entre dos actores armados, de la cual no tienen la culpa, esto ha llevado al presidente a romper inclusive las relaciones diplomáticas con el gobierno israelí, principal socio militar de Colombia históricamente, e incluso a llamar al presidente de esa nación, Benjamin Netanyahú, «genocida», mostrando una postura agresiva con un país que no se alinea a sus ideologías, pero una pasividad por aquellos que sí acercan a sus posturas políticas, como es el caso de Nicolás Maduro en Venezuela, o Vladímir Putin en Rusia, pues nunca hemos visto al líder de nuestra nación pronunciar un tajante reproche hacia estos, como sí lo hace hacia Israel.
A pesar de que la guerra en Ucrania ha dejado miles de muertos, y lo que Rusia ha hecho puede ser igual de reprochable que lo que ha hecho Israel, Petro no castiga de manera tan vehemente al gobierno ruso, el cuál fue quien inició la agresión, caso contrario al de Israel.También
También podemos recordar cómo actuó el presidente después de que Nicolás Maduro cometiera fraude en las elecciones presidenciales llevadas a cabo en la hermana nación de Venezuela, pues el jefe de Estado colombiano guardó un silencio cómplice durante los días siguientes a este antidemocrático acto, y mientras mandaba a su canciller a dar una supuesta posición oficial del gobierno colombiano, él daba opiniones personales suyas en Twitter en las cuales mostró más afinidad hacia el resultado otorgado por el ente electoral de ese país, el cual respaldó el fraude de Maduro, incluso después reveló que Petro lo llamó personalmente despues de las elecciones.
Pero a pesar de lo anterior, y de que es evidente la indignación selectiva del presidente de la República, cuando de asuntos internacionales se trata, lo más vergonzoso es la poca importancia que le da Petro a las muertes de colombianos, pues durante su mandato se ha vivido un notable aumento de la violencia en el departamento del Cauca debido al auge de grupos armados al margen de la ley, misma situación que se presenta en el Catatumbo, donde la población de ese territorio ha estado sometida por los grupos terroristas, quienes hacen el papel de autoridad; y no sin olvidar el plan pistola del Clan del Golfo, que ha dejado a cientos de miembros de nuestras fuerzas del orden muertos como consecuencia de la orden dada por este grupo armado de asesinar policías, situación equiparable a la que se vivió en tiempos de Pablo Escobar, cuando se pagaba por cabeza de policías muertos.
A pesar de este panorama de hostil violencia nacional, el líder de esta nación solo se ha dedicado a hacer campaña contra Israel por la situación en Gaza, sin interesarse por lo que pasa en el territorio que (des)gobierna, y sin indignarse por las vidas de los uniformados que actúan bajo sus órdenes, y por las cuales, debido a su pasividad con los criminales, han dejado cientos de víctimas en medio de una escalada de violencia sin precedentes.
Tal vez, si Petro se indignara con la misma vehemencia que lo hace por las víctimas de Palestina, por las víctimas de la Violencia en nuestro país, no estaríamos en esta situación, pero suponemos que eso no le daría la visibilidad internacional que nuestro presidente quiere lograr para tal vez… ganar un premio nobel, o poder cumplir su narcisista sueño de ser “líder mundial” de la izquierda progresista que tanto defiende.

















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