El primer mandatario les pidió explicaciones a sus propios ministros por la falta que hace la educación superior en el archipiélago.
El presidente Gustavo Petro reconoció que aún no ha cumplido la promesa de construir una universidad en San Andrés.
El presidente Gustavo Petro visitó San Andrés para participar en el Foro Abierto de Ciencias de América Latina y el Caribe (CILAC 2024). En el evento, participaron el gobernador de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Nicolás Gallardo, y la ministra de Ciencia, Yesenia Olaya. También asistieron el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, el de Interior, Juan Fernando Cristo, el de las TIC, Mauricio Lizcano, el de las Culturas, Juan David Correa y el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa.
En una extensa intervención, el jefe de Estado sorprendió a los asistentes, entre los cuales había académicos extranjeros y sanandresanos, tras manifestar que su gobierno les pedía perdón a los habitantes del archipiélago.
“Lo primero que tengo que expresar es una enorme disculpa del Gobierno del cambio”, aseguró el presidente Petro, quien indicó que, tal como sucedió en La Guajira hace unas semanas, echó de menos la presencia del ministro de Educación, Daniel Rojas. Entre otras cosas, reconoció que la ciencia y la tecnología deben hacerse en la universidad.
“¿Queremos libertad? Pues primero la universidad en San Andrés”, aseguró el primer mandatario y señaló que una institución de estas características sería un “faro” cultural y científico en el Caribe. “Desde la campaña aquí vine a decir en las calles, ante el pueblo raizal, que se iba a constituir una de las mejores universidades en San Andrés, que hablara todos los idiomas del Caribe, que enseñase el Caribe, que atrajera las culturas del Caribe, que un muchacho o una muchacha no se tuviera que ir porque no hay nada que hacer en una lancha para ser muerto, asesinado por la mafia”, aseveró el primer mandatario, quien señaló que sus ministros también les deben explicaciones a las comunidades.
“Usted, ministra, usted, ministro de Cultura, con el ministro de Educación, tienen que responder por qué no está la universidad”, sostuvo el presidente.
La pulla al exministro Alejandro Gaviria
Luego, manifestó que el dinero para lograr levantar una universidad en San Andrés estaba listo, pero no se usó de forma adecuada. Y aprovechó para arremeter contra el exministro de Educación, Alejandro Gaviria, quien se ha convertido en un férreo opositor a su gestión.
“Ha estado la plata, la dejó desaparecer un ministro neoliberal que yo puse y es una de mis peores decisiones. ¿Cómo voy a poner a un neoliberal que no entiende de educación pública? Solo quiere el negocito de la universidad privada de donde fue rector y profesor. Se le considera experto por la televisión y no sabe de economía. Su teoría es la misma de Milei”, advirtió el jefe de Estado.
Según explicó, la cartera ministerial de Educación tenía 2 billones de pesos a su disposición para invertir en ciencia y tecnología. “Los dejó evaporar, se fueron en corrupciones en el Fomag. No porque él las promoviese, sino por su posición antieducación pública”, sentenció el primer mandatario.
Alejandro Gaviria responde
El Presidente sigue insistiendo en una mentira. Hablaba antes de un billón de pesos, ahora habla de dos billones. Reitera una calumnia sin sentido.
Pero hay un tema serio que quiero señalar: el presidente reclamó ayer por la inexistencia de la gran universidad del Caribe en San Andrés que había prometido en campaña.
¿Dónde está? Solo en la imaginación del presidente Petro. Una universidad no es una gran construcción, una gran infraestructura. Traté de explicarle que primero había que tener una conversación seria sobre la oferta académica, los profesores y los estudiantes, que lo mejor era fortalecer la sede de la Universidad Nacional en San Andrés y hacer al mismo tiempo convenios con la universidad de West Indies de Jamaica. De nada sirvió.
Como el tren de Buenaventura a Barranquilla o el aeropuerto internacional en la alta Guajira (la lista es larga), esta es otra idea vaga e irrealizable. Fantasías. Delirios. Y por supuesto enemigos ficticios, molinos de viento. En eso estamos. Un gobierno de quijotadas.

















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