Ante la emergencia actual el Estado y el sector privado, deben atender la inmediatez de protección de la vida, el cobijo y la subsistencia de la población afectada, sin perder la visión de la manera como con esa asistencia pueda afectarse el territorio hacia el futuro.
Para el caso de la construcción de vivienda e infraestructura, es indispensable que se nutra de todos los argumentos culturales y
técnicos que perfilen la recuperación del patrimonio cultural raizal y del paisaje, mejorando el diseño interior y la técnica constructiva para ofrecer mejores garantías de estabilidad, durabilidad y resilencia de las edificaciones a la vez que incorporando energías alternativas, materiales reciclables y sistemas constructivos circulares, entre otros.
De una parte, los actores sustanciales en este proceso son los profesionales locales de la arquitectura y de la ingeniería junto con los maestros constructores y carpinteros, quienes han
heredado el conocimiento ancestral y tienen hoy la gran necesidad de ingresos económicos por su trabajo, el cual puede potencializarse para que sea sostenible en el tiempo.
De otra parte, resulta necesario introducir mejoras en el diseño y en la calidad de los materiales. En los estudios existentes, la experiencia local así como en otros países del Caribe y en Estados Unidos, sin duda se han desarrollado técnicas y experiencias constructivas mejoradas para tratar de enfrentar el embate de los huracanes, que permitan la protección de la vida de la población y que
minimizan el impacto sobre su patrimonio individual y colectivo.
Estas experiencias deben acopiarse y ajustarse adecuadamente a la solución arquitectónica idónea que reclama el archipiélago colombiano.
En cuanto al ordenamiento territorial, este proceso de reconstrucción es una oportunidad para restaurar y/o garantizar una relación armónica de la ocupación con el medio natural, la suficiencia y calidad de las infraestructuras físicas, la presencia de equipamientos colectivos y la calidad del espacio público construido, necesarios para que la población alcance adecuados niveles de calidad de vida, mayores posibilidades de desarrollo y una mejor relación con los ecosistemas naturales.
PROCEDIMIENTO
Tras los efectos de la actual temporada de huracanes, las acciones institucionales responden al marco de actuación de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres -UNGRD-, cuyas directrices ordenan las acciones a partir del proceso de Evaluación de Daños y Análisis de
Necesidades de infraestructura. Como parte de las líneas de respuesta de la UNGRD y en articulación con la Cruz Roja Colombiana y el apoyo el Ministerio de Vivienda, avanzan acciones en materia de agua y saneamiento especialmente en la isla de Providencia y Santa Catalina, más afectadas por el paso de huracán.
El gobierno local trabaja coordinadamente desde la Gobernación Departamental y la Alcaldía del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina así como de las agencias adscritas a estas entidades.
Las instituciones cuantifican la tragedia: cuantas familias y viviendas se han visto afectadas para llevar ayuda humanitaria inmediata, lograr el traslado masivo de personas en riesgo desde Providencia a San Andrés, en la recuperación de la infraestructura de servicios para garantizar a la población suministro de agua potable y energía, instalaciones provisionales hospitalarias junto a un
cúmulo de actividades coordinadas que permitan superar las necesidades inmediatas de las personas que padecen el efecto del fenómeno natural.
Para el proceso de reconstrucción el Gobierno Nacional designó en la gerencia a la Directora del
Departamento de Prosperidad Social que junto con el Ministerio de Vivienda trazan las líneas de acción relacionadas con el tema del ordenamiento territorial y la vivienda. Hasta el momento han anunciado una acción de 100 días y cubrir un déficit del orden de 1200 viviendas a partir de una serie de prototipos donados por empresas dedicadas a la pre-fabricación de casas, que por lo conocido, resultan foráneas al provenir de una oferta comercial de tipos modulares.
Por esta razón sería prudente consultar con el Ministerio de Cultura respecto a la relevancia de lo vernáculo para definir las soluciones apropiadas para atender esta emergencia. En otros escenariosse ha observado que las propuestas de modelos han venido después de precisar las necesidades y singularidades de los afectados, invitando a la industria a adaptar su infraestructura productiva para la solución de
dichos requerimientos.
Resulta también indispensable atender la necesidad de participación de la comunidad local en la
reconstrucción de las islas, asunto que se traduce en empleo de profesionales, técnicos y de maestros de obra, quienes requieren de ingresos para reponersu subsistencia.
Como es reconocido, los beneficios se extienden a los comerciantes de materiales, a los proveedores de servicios y de transporte, propietarios de equipos y demás actores vinculados a la cadena productiva de la
construcción.
La localización insular de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, demanda de esfuerzos adicionales de logística de transporte y de acopio la cual incide en mayores costos y hace lenta la provisión de insumos respecto al continente. Esa condición que también implica la cercanía a otros países del Caribe, es una oportunidad de acercarse a ellos para obtener insumos y conocimiento
encaminados a atender la emergencia. Como se comentó, en Honduras existe el comercio de
madera de reforestación del Pino Caribbean que se ha utilizado en la isla, o por ejemplo, en Estados Unidos se han desarrollado procedimientos técnicos para construcción costera o se producen
elementos de anclaje y tornillería debidamente galvanizados para soportar la salinidad.
La condición insular exige decisiones muy razonadas sobre los materiales que se trasladarían para su uso, tanto por las condiciones de salinidad que los deterioran como por la aceptación que las comunidades locales puedan hacer de ellos.
De ser equivocado se originarían sobrantes o
escombros difíciles de extraer de las islas que terminarían afectando el sensible medio ambiente.
La SCA Regional San Andrés ha informado de las siguientes diferencias en el estado de las viviendas de la población afectada:
- Viviendas de propietarios que se encuentran dañadas pero pueden reconstruirse o
repararse.
- Viviendas de propietarios totalmente destruidas que requieren de nuevas edificaciones.
- Propietarios de terrenos sin construir que podrían beneficiarse de la posibilidad de tener
una vivienda.
- Grupos de personas que vivían en alquiler
Para organizar el proceso de intervención sugerimos las siguientes acciones básicas
fundamentales:
ACCIONES PREVIAS DE INFORMACION (en proceso)
- Censo poblacional de las familias afectadas.
- Recolección de información de necesidades y del tipo de vivienda que habitaban.
- Recolección de información técnica sobre la localización y el estado de la vivienda o de conjuntos de ellas, del entorno y de la calidad del terreno.
- Análisis de disponibilidad para la provisión de servicios básicos principalmente agua potable y energía eléctrica.
- Análisis del estado y condiciones del espacio público, infraestructuras viales y equipamientos.
ACCIONES DE PLANIFICACION (1 mes máximo)
- Diseño de tipologías de los modelos de viviendas nuevas o de intervención para reparación o reconstrucción.
- Inclusión en el diseño de espacios arquitectónicos y tecnología de seguridad para las viviendas.
- Inclusión de tecnologías de energía limpia y manejo del agua.
- Desarrollo de los requerimientos técnicos y de los detalles constructivos
- Adaptación individual de los diseños básicos a las familias.
- Convocatoria abierta para la construcción de prototipos de viviendas pre fabricadas.
- Formulación de acciones para el espacio público, los sistemas viales, edificaciones
públicas y de equipamientos.
ACCIONES DE OBRA (proceso de tiempo variable 6 meses)
- Reparación de viviendas, reconstrucción o construcción de prototipos de vivienda,
ajustes iniciales.
- Análisis y clasificación de prototipos, consulta abierta a la comunidad
- Construcción de soluciones iniciales de vivienda, ajustes definitivos
- Construcción de soluciones definitivas de vivienda
- Seguimiento y evaluación permanente
- Acciones sobre el espacio público y sistema de equipamientos.
El proceso se nutre de las siguientes actividades Complementarias Indispensables:
- Registro de profesionales, maestros técnicos y mano de obra calificada para el proceso.
- Fuentes calificadas de materiales e insumos para la construcción.
- Medios ágiles y apropiados de transporte de materiales.
- Centros de acopio de materiales.
- Capacitación técnica para transmisión de tecnologías.
- Desarrollo de nuevos elementos de seguridad.
- Herramientas de control de calidad.
- Herramientas de control de costos
- Herramientas de control de almacén de materiales e insumos
- Herramientas de seguimiento y control de ejecución.Los sistemas constructivos van desde la construcción directa de las viviendas a través del uso de mano de obra local a través de la autoconstrucción hasta la implantación de modelos pre fabricados.
Las alternativas gravitan entre los sistemas de pre cortado de madera y suministro de insumos
complementarios, la prefabricación de componentes o la prefabricación de módulos completos.
El censo de afectados y la solución apropiada determinará el tipo y la cantidad de materiales que se lleven y se acopien en las islas para proveer finalmente la solución de vivienda.
En todo caso no deben apartarse del objetivo de ser una solución local integral.
- NOTA ESPECIAL
Ilustra de manera especial el tema tratado, el caso reportado en la Isla de San Andrés por el periodista Billy Pertuz, donde la vivienda tradicional isleña de propiedad de la Señora, localizada en el kilómetro 8 de la vía circunvalar, soportó prodigiosamente el embate de los vientos huracanados.
En la nota de video se observa un cuidado evidente en el mantenimiento en la vivienda que advierte
sin duda un rigor en su construcción.
La confianza espiritual de la señora le ayudó a soportar la embestida terrible de los vientos, que al verse protegida y observar su casa en pie, admite dar gracias en su fe a quien hizo posible ese milagro: la providencia divina, un buen constructor,
materiales de calidad, buen mantenimiento y probablemente algo del azar y del destino.













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