El siniestro del buque de cabotaje “Temptation”, perteneciente a la empresa isleña Howard y compañía trajo a la memoria colectiva de los sanandresanos el trágico y extraño episodio ocurrido con el barco Mr Calvin, diez años atrás, cuando al igual que el Temptation trasportaba una remesa desde la ciudad de Cartagena a la capital del departamento archipiélago.
En ese entonces, la situación fue distinta. Hoy la Armada Nacional, la Fuerza Aérea Colombiana y el respaldo de embarcaciones en la zona del naufragio permitieron que las familias de los marinos puedan continuar abrazándoles pese a la adversidad. La totalidad de los náufragos fueron rescatados sanos y salvos.
Diez años después, las familias de los tripulantes del Calvin, solo se limitan a llevar flores al mar, con la esperanza de poder, algún día, conocer que fue lo que ocurrió entre el 19 y el 21 de diciembre de 2005.
Las hipótesis de lo que ocurrió con el barco de la compañía Ricomar E.U, fueron muchas entre las que suponen que hubo una sobre carga del barco hasta un asalto de piratas en alta mar.
Mr. Calvin que salió desde Cartagena el 18 de diciembre hacia la isla de San Andrés de 2005. A bordo de la nave –que transporta víveres y material de construcción. Sus tripulantes eran el capitán Adolfo Puente, Julio Carrascal, Miguel Caicedo, Paulino Arellano, Wilmer Angulo, Nelson Herrera y Teófanis Justinianis.
Quizá fue infortunio lo que hizo que todos ellos se perdieran en la inmensidad del mar caribe pues no eran la tripulación original de la embarcación. Nelson Herrera, a quien todos le conocían como “el soldado”, tenía poca experiencia como navegante. De él conoce que era empleado de tierra. Y se embarcó porque su hija estaba por cumplir quince años y lo que le pagarían por el viaje le permitiría darle una fiesta de cumpleaños.
En la población de Boca chica, cercana a Cartagena, donde la historia del buque se conoce como “El barco del diablo”, se escuchó que los trabajadores del buque se negaron a zarpar y que, debido a ello, el armador debió reunir una tripulación emergente que se logró completar pasada la media noche y que, de inmediato zarpó con rumbo a San Andrés, una travesía que un no termina. Hay quienes piensan que es en esa población donde se conoce la verdadera respuesta de lo que ocurrió con el Calvin y sus tripulantes.
La única información posible nunca fue verificada. Según esta, un capitán de apellido Fuentes, responsable del barco “Divino Niño”, de bandera venezolana, para esos días hacía una travesía entre la zona libre de Colon en Panamá y Bahía Portete, en la Guajira colombiana, observó a pocas millas en ruta de Cartagena abundante escombros de embarcación. Estibas, frutas, bultos, e incluso, manchas de combustible. Nadie lo verificó. La orden que se impartió desde entonces a todas las embarcaciones en el caribe colombiano fue observar y buscar alguna señal del buque isleño.

















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